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Columna del Rector Dr. Emilio Rodríguez Ponce en diario La Estrella de Arica, edición 18 de junio de 2020.

El año 2020 quedará marcado necesariamente por algunos aspectos que han afectado a las diferentes sociedades en todo el mundo: la pandemia del coronavirus, la crisis económica que ha sobrevenido y los efectos sociales que tienen sobre la población.

Las universidades han sido afectadas en su modo habitual de funcionamiento, en la vida en los campus, el contacto cercano entre profesores y estudiantes, así como la forma habitual de realizar las clases. Los jóvenes que se incorporaron en marzo a la educación superior prácticamente no han pisado sus casas de estudio y es probable que todas estas situaciones se mantengan por algún tiempo. La adaptación de las universidades ha sido rápida y les ha permitido funcionar a pesar de las dificultades. Sin embargo, hoy se requiere avanzar en otros desafíos que exige el momento histórico.

Recientemente, José Joaquín Brunner ha planteado en un interesante artículo que “la época actual necesita de centros reflexivos que generen conocimiento y logren formar el personal político-administrativo, gerencial, científico, profesional y técnico responsable de gestionar la superación de crisis complejas”. Las universidades son las instituciones que, por vocación y sentido público, deben servir a esas tareas con especial dedicación.

Adicionalmente, los tiempos que vienen serán de una complejidad pocas veces vista, donde se cruzarán problemas de distinta naturaleza (políticos, económicos, internacionales, sanitarios), que requieren respuestas oportunas y que son observadas con atención por la ciudadanía. En este desafío las universidades deben servir de lugar de encuentro para la reflexión, para discutir ideas y generar propuestas basadas en el conocimiento, y no solamente para preparar a los profesionales del futuro. Chile y sus regiones lo necesitan.

Dr. Emilio Rodríguez Ponce
Rector
Universidad de Tarapacá

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