
Entre autoridades regionales y universitarias, profesionales de la educación, salud, justicia y protección social, estudiantes y miembros de la comunidad ariqueña, más de un centenar de personas se congregaron en el Aula Magna del Campus Velásquez de la Universidad de Tarapacá (UTA) para participar durante en el primer Congreso “Yo Sí: De las heridas invisibles a entornos resilientes”.
“Juntamos a actores del ámbito político, educativo, judicial y de salud para debatir de manera abierta sobre cómo nos hacemos cargo de las conductas adversas en la infancia. Buscamos que el trabajo con la niñez pase a ser una prioridad real en la agenda pública regional”, explicó Patricia Castillo Ochoa, académica del Departamento de Educación de la UTA y coordinadora del Programa “Yo Sí”.

El congreso fue un encuentro financiado por el Fondo Académico 2026 de la Dirección General de Vinculación con el Medio (DGVM), en respuesta a las prioridades fijadas por el Consejo Consultivo de la universidad en el Nodo Estratégico de “Calidad de Vida, Equidad e Inclusión”, y se centró en definir estrategias socioeducativas e intervenciones clínicas para abordar el trauma complejo en la macrozona norte, entendido como las secuelas emocionales y psicológicas que sufren niños, niñas y adolescentes expuestos de forma prolongada a entornos de vulneración o violencia.
Es así como fue integrado activamente por estudiantes de Educación Parvularia, Trabajo Social, Psicología, Derecho y Educación Diferencial en la organización y aplicación de contenidos. Catalina Delgado Oyarzo, alumna de segundo año de Pedagogía en Educación Diferencial, comentó que “tener instancias como esta nos ayuda a entender cómo es el mundo fuera de la universidad, a pasar lo técnico a lo práctico (…), cómo trabajar con estudiantes que sufren vulnerabilidad y apoyarlos en su aprendizaje. Necesitamos conocer todos los contextos para ser mejores profesionales”.
El congreso combinó ponencias de expertos como Paloma del Villar (Fundación Colunga); Raúl Perry (Fundación San Carlos de Maipo); Rodrigo Cárcamo (Universidad San Sebastián); Dr. Juan C. Navarrete, Gema Santander de la Red Nacional de aprendizaje y servicio; y el Dr. Cristian Pinto, director de la carrera de Psicología de la UTA, junto a una muestra de pósteres con experiencias locales y espacios de trabajo reflexivo orientados a consolidar una red regional de protección a la infancia.
La Directora del Observatorio Niñez de Fundación Colunga, Paloma del Villar, valoró la convocatoria lograda en cada jornada: “Es un espacio clave para el bienestar infantil de la zona. Nos permite revisar diagnósticos, debatir alternativas y proyectar el futuro que queremos para los niños y niñas de Arica y Parinacota junto a los equipos que están en terreno”.
Desde el ámbito local, el concejal de Arica y presidente de la Comisión de Infancia y Juventud, Maximiliano Manriquez Pérez, apuntó a la utilidad de los diagnósticos expuestos: “Los datos entregados en este congreso son clave para entender la realidad local. El insumo académico es fundamental para que tanto las autoridades como la ciudadanía dimensionemos los problemas desde el conocimiento técnico y podamos avanzar hacia soluciones concretas para la región”.


