Académicos de la UTA exploran el tramo desértico del Camino Real de Potosí

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En tiempos de la colonia Arica participó de las redes de articulación económica, debido al tránsito de la plata, azogue y mercaderías por su puerto, compitiendo así con el monopolio de los comerciantes de Cusco y Arequipa

Los valles de Arica han estado vinculados desde tiempos prehispánicos a otras regiones de los Andes por medio de rutas y caminos que conectaron la costa y el altiplano. Además, dichas obras viales permitieron la generación de una serie de innovaciones e interacciones sociales y culturales, que se extendieron en el periodo colonial y republicano.

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El trabajo de investigación desarrollado por académicos del Departamento de Ciencias Históricas y Geográficas de la Universidad de Tarapacá, en el marco del proyecto Fondecyt N° 11130024 y Convenio de Desempeño, ha permitido identificar aspectos desconocidos y singulares del Camino Real de Potosí, que atravesó valles, desiertos, sierras y altiplano.

El proyecto es dirigido por el doctor en Antropología en Estudios Andinos, Carlos Choque Mariño, jefe de carrera del Departamento de Ciencias Históricas y Geográficas de la UTA, quien junto al profesor Eugenio Sánchez Espinoza y algunos alumnos de la casa de estudios, han estado registrando diversos puntos esenciales del trayecto con GPS y elaborando cartografía de los caminos reales y locales. Dichas exploraciones han contado además con la valiosa información documental y orientación de los académicos Iván Muñoz y Alberto Díaz.

El Dr. Carlos Choque sostiene que desde mediados de la década de 1540, la región centro sur andina comenzó a participar de las dinámicas comerciales y socioculturales que se originaron con el descubrimiento de Potosí. El funcionamiento de la economía minera requirió de una incesante demanda de mano obra, productos agrícolas, manufacturas, insumos químicos y productos suntuarios provenientes de Europa, Asia, África y demás colonias hispanas. En este contexto, Arica participó de las redes de articulación económica, debido al tránsito de la plata, azogue y mercaderías por su puerto, compitiendo así con el monopolio de los comerciantes del Cusco y Arequipa. Así, el intenso tráfico comercial desde Arica se valió de antiguas rutas prehispánicas, hecho que benefició ampliamente a los comerciantes, mineros y autoridades hispanas.

Las primeras descripciones del camino de Potosí desde Arica, fue realizada por el carmelita, Fray Vásquez de Espinoza, quien recorrió la ruta desde Arica a la actual provincia de Parinacota, visitando los pueblos del territorio. El camino que realizó el carmelita, se dirige por el valle de Lluta, pasando por los pueblos y sectores de San Jerónimo de Poconchile, Huanta, Molinos y Chapisca, que Vásquez de Espinoza denomino como quebrada blanca, yendo luego hacia los Altos de Arica. Desde Chaquire (zona de Chapisca), se inicia el recorrido más árido y desértico, pues solo es posible encontrar agua en dos puntos, Tuisane y Agua Milagro, y desde ahí a Zapahuira, en un trayecto de unos 50 kilómetros no existe ninguna posibilidad de encontrar agua para humanos y bestias de carga. Siendo además, un camino que está entre el valle de Lluta y la carretera internacional 11-CH.

La aridez del territorio obligó a realizar cuatro expediciones sucesivas, que se realizaron entre los meses de enero y septiembre del presente año. La caminata más extensa fue la realizada en el mes de junio, pues los profesores Carlos Choque Mariño, Eugenio Sánchez Espinoza y el vecino de Socoroma Neri Choque Mamani, caminaron unas 18 horas para unir a pie la zona de Zapahuira, en la comuna de Putre y Chapisca en el valle de Lluta. Otras expediciones se realizaron junto a los alumnos del Departamento de Ciencias Históricas y Geográficas, en trayectos que duraron unas 6 a 8 horas. El principal problema del recorrido ha sido la existencia de algunos derrumbes en la vertiente occidental de la sierra de Huaylillas, en un tramo que no superan el kilómetro y medio. También se enfrentaron a las fuertes temperaturas y radiación solar.

Parte importante del camino explorado, se encuentra bien conservado y con bordes conformados por piedras alineadas en los sectores llanos y con presencia de terraplenes o rampas en las laderas y quebradas. Otra característica relevante, encontrada por el Dr. Choque, es la presencia de numerosos tramos empedrados y adoquinados. Además, se evidencia que dicho camino presenta un ancho variable de 2 a 4 metros, disminuyendo en amplitud en un sentido oriente a poniente. Igualmente, el camino se encuentra adornado por numerosas apachetas, pascanas y mojones territoriales. Además, son frecuentes en el camino, la existencia de herrajes, huesos de equinos, restos cerámicos, vidrios o metales. Sin duda, la principal característica de la ruta, es su belleza paisajística y cultural.

Los académicos consideran que fueron estas rutas las que permitieron la circulación de mercancías de otras colonias hispanas o desde la propia metrópoli, así como del azogue y la plata, que fueron modificando no solo el espacio cultural, sino también tecnológico del mundo hispano-andino, pues las autoridades hispanas se valieron de todos los conocimientos técnicos indígenas con la finalidad de dinamizar la economía en una zona tan árida. Y, por otro lado, fueron estos caminos los que llevaron nuevas ideas, técnicas, cultivos, animales y religiosidad a los pueblos andinos.

El estudio de esta vía, le ha permitido al equipo de investigación, realizar varios recorridos por diversos tramos de otras rutas, tales como los caminos reales de La Paz, Carangas y la Sierra, y otros circuitos locales, todo ello, con la finalidad de contribuir a su estudio y cuidado de este patrimonio cultural de enorme valor para nuestro país. En el mes de noviembre, el profesor Choque realizará un recorrido más extenso por otros caminos prehispánicos y coloniales, junto a un grupo de estudiantes y académicos de esta casa de estudios superiores.

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