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| El Dr. Germán Sepúlveda y los hongos biocontroladores producidos en el laboratorio de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la UTA |
Para desarrollar la propuesta cuentan con 182 millones de pesos. El proyecto, que partió a principios de agosto, dura 36 meses y es liderado por el académico Germán Sepúlveda Chavera, quien trabaja con el ingeniero agrónomo Ricardo Salvatierra Martínez. Específicamente lleva por nombre: “Agentes biocontroladores nativos para el control de enfermedades producidas por Fusarium oxysporum y nemátodos del género Meloidogyne que afectan al tomate en el valle de Azapa: una alternativa al uso de bromuro de metilo”.
En el valle de Azapa de Arica se producen 36.000 toneladas de tomate para consumo fresco, lo que supone un 13% de la producción nacional. Las pérdidas de rendimiento se deben principalmente a las enfermedades, entre las más importantes se encuentra el hongo Fusarium oxysporum y nemátodos del género Meloydogyne. Para mitigar los efectos de estos organismos que causan enfermedades en las plantas, los productores han estado fumigando los suelos con productos químicos tóxicos con un costo cercano a tres millones de pesos por hectárea. A pesar de ello, las pérdidas asociadas a estos fitopatógenos fluctúan entre 20 a 40% en promedio, existiendo incluso pérdidas cercanas al 100%.
Por medio de la selección, evaluación y producción de agentes biocontroladores, en este proyecto se pretende dar una solución más económica y sostenible al problema; junto con ello se espera concebir nuevos procesos y formulaciones que generen patentes de invención; además de comprometerse con la empresa Bio-insumos Nativa para llevar a cabo el proceso de producción, y comercialización de los productos finales.
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| El ingeniero agrónomo, Ricardo Salvatierra, junto a las diversas cepas de hongos que se prueban en distintos medios salinos |
Las bacterias, hongos y levaduras han demostrado ser una alternativa al control tradicional de los microorganismos que causan enfermedades, más amigables con el medio ambiente. Su contribución radica en que presentan modos de acción diferentes a los agroquímicos. Por esto pueden ser aplicados en rotación con pesticidas para reducir el desarrollo de resistencia. Sin embargo, su efectividad en muchos casos está supeditada a las condiciones de uso o a las condiciones ambientales imperantes en el campo.
El proyecto seleccionará agentes de control biológico tolerantes a la salinidad y a algunas otras restricciones ambientales de las cuales existe muy poca información a nivel mundial. La idea es que los resultados sean una herramienta de uso y fácil acceso productivo a nivel regional.
“Creo que estamos siendo pioneros en generar herramientas de biocontrol orientadas a controlar las enfermedades del sistema vascular y raíces en las plantas”, indicó el Dr. Sepúlveda, comentando que la enfermedad se manifiesta en las plantas de seis meses de cultivo, las que presentan un pobre desarrollo de raíces debido a la presencia de enfermedades, principalmente hongos y nemátodos fitoparásitos, problema que no está resuelto a nivel mundial. Por ello trabajan arduamente en la producción de los “hongos buenos”, cepas extraídas de los valles de Azapa y Lluta, para ver la resistencia en torno a la salinidad.
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