
El cine documental y la creación artística fueron puntos de encuentro entre cineastas, académicos, estudiantes y la comunidad regional durante las jornadas de AricaDoc realizadas en la Universidad de Tarapacá (UTA). La programación abrió espacios para compartir memorias y experiencias, vinculando la investigación con distintas formas de comprender y representar el mundo.
Las actividades se desarrollaron en el marco de un convenio de colaboración entre el Magíster en Antropología de la UTA y AricaDoc, festival financiado por el Fondo Audiovisual 2026 del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio.
La académica del Departamento de Antropología UTA, Andrea Chamorro, señaló que esta colaboración buscó “abrir estos espacios de vinculación, donde las artes, la investigación y los saberes de las comunidades puedan dialogar y enriquecerse mutuamente”.
“La ciencia abierta nos invita a pensar el conocimiento como una construcción colectiva que debe circular y dialogar con la sociedad. Desde la antropología, el cine documental ofrece posibilidades especialmente valiosas para ese encuentro, porque nos permite aproximarnos a distintas experiencias, memorias y formas de comprender el mundo”, profundizó Chamorro.
El festival tuvo su inauguración a auditorio lleno con la exhibición de Cartas a mis padres muertos, del cineasta Ignacio Agüero, quien presentó su obra y recibió un reconocimiento a su trayectoria por su constante vínculo con el evento desde su primera edición.

El director de AricaDoc, Juan Pablo Donoso, valoró la recepción del público y el trabajo conjunto: “Nos gustaría que las universidades fueran espacios cada vez más abiertos a la comunidad regional, lugares donde no solo se transmitan conocimientos, sino donde también podamos encontrarnos, conversar y experimentar otras formas de relacionarnos”.
Y es que durante los primeros cuatro días del evento se registró una asistencia de más de 700 personas. En ese sentido, Donoso expresó que “vimos a públicos muy distintos compartiendo películas, ideas y experiencias. Estamos muy agradecidos de la Universidad de Tarapacá por abrirnos sus puertas y creemos que existe un enorme potencial para seguir explorando encuentros entre las artes, las ciencias sociales y las humanidades”.
La programación incluyó una retrospectiva dedicada a Carlos Flores, con obras como Descomedidos y chascones; la performance El Estado soy yo, inspirada en su película homónima; y un encuentro con el Núcleo de Investigación en Creación Cinematográfica (NICC) de la Universidad de Chile.
Entre las películas exhibidas destacaron Esa otra selva blanca, de Teresa Arredondo, y Estados generales, del realizador peruano Mauricio Freyre, además de una selección internacional de cortometrajes documentales.
Entre sus colaboraciones se encuentra la Cineteca de la Universidad de Chile y la participación de los académicos Ignacio Agüero, Sebastián Arriagada y Daniela Sabrovsky, junto con la presencia de la obra cinematográfica de Carlos Flores, también académico de dicha institución. Las jornadas incluyeron espacios de conversación entre realizadores y asistentes, además de la tradicional cafetería comunitaria realizada durante sus diez años de trayectoria.

