Más de 200 profesionales de la educación se formaron en Primeros Auxilios Psicológicos en Tarapacá

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La iniciativa del programa “A Convivir Se Aprende” (ACSA), implementado por la Universidad, incorpora herramientas teóricas y prácticas para que las comunidades educativas puedan entregar una primera respuesta ante situaciones de crisis y reconocer cuándo es necesario recurrir a apoyo especializado.

“Han sido un apoyo fundamental para trabajar la convivencia educativa y la prevención, especialmente porque en la actualidad enfrentamos diversas situaciones que pueden complejizar el aprendizaje. En ese contexto, el equipo ha estado siempre disponible para brindarnos apoyo en el ámbito emocional y herramientas para abordar de mejor manera estas situaciones”, relató Karina Henríquez, quien es encargada de Convivencia del Colegio Hispano Italiano de Iquique y participante del programa ACSA en Tarapacá.

Y es que más de 200 profesionales de establecimientos educacionales de la región han participado en instancias formativas sobre Primeros Auxilios Psicológicos (PAP) desarrolladas en el marco de ACSA, una iniciativa del Ministerio de Educación implementada por la Universidad de Tarapacá (UTA).

La incorporación de estos contenidos responde a la necesidad de entregar a docentes, asistentes de la educación y equipos de la convivencia escolar herramientas que permitan abordar de manera inicial situaciones que generen un impacto emocional, como conflictos, hechos de violencia, accidentes, pérdidas, emergencias u otras experiencias de crisis que puedan presentarse en el contexto educativo.

“La experiencia desarrollada durante estos meses nos ha permitido observar que las situaciones de crisis forman parte de los desafíos cotidianos de las comunidades educativas”, explicó la investigadora encargada del programa ACSA y académica del Departamento de Ciencias Sociales de la UTA Sede Iquique, Dra. Paulina Martínez.

“Por eso, incorporar los Primeros Auxilios Psicológicos dentro del acompañamiento también apunta a generar un lenguaje común entre quienes cumplen distintos roles en los establecimientos, favoreciendo respuestas más coordinadas frente a situaciones que requieren atención y cuidado”, señaló.

Los PAP constituyen una estrategia de apoyo inicial orientada a favorecer la seguridad, disminuir la activación emocional, identificar necesidades inmediatas y facilitar la conexión con redes de apoyo. Desde esta perspectiva, su incorporación en los procesos formativos de ACSA busca ampliar las capacidades de respuesta de las comunidades educativas, sin reemplazar la atención de profesionales especializados cuando esta resulta necesaria.

Para Daniela Miranda, psicóloga especializada en vínculos tempranos y apegos y coordinadora comunal de ACSA Tarapacá, uno de los principales aportes de esta formación consiste en comprender que una primera respuesta no corresponde necesariamente a una intervención clínica.

“Los Primeros Auxilios Psicológicos nos permiten comprender que, frente a una situación de crisis, no siempre necesitamos intervenir desde lo psicoterapéutico, pero sí podemos ofrecer una primera respuesta. Trabajamos estas herramientas desde situaciones concretas, para que los adultos puedan aprender a acercarse, escuchar sin juzgar, transmitir seguridad y reconocer cuándo una situación requiere otro tipo de apoyo”, explicó.

En los talleres, los contenidos son abordados mediante una metodología que combina elementos conceptuales con ejercicios prácticos y situaciones simuladas que se vinculan a experiencias propias del ámbito escolar. De esta manera, los participantes pueden analizar distintas formas de aproximación, escucha y contención frente a una persona que atraviesa una situación de crisis, junto con reconocer los límites de una primera respuesta y los criterios para solicitar apoyo especializado.

En este contexto, la formación también busca contribuir a una comprensión más amplia de la convivencia educativa, incorporando el bienestar socioemocional como un componente relevante de las relaciones que se desarrollan al interior de los establecimientos. La posibilidad de contar con adultos preparados para reconocer señales de malestar, escuchar y orientar puede favorecer respuestas oportunas y adecuadas frente a situaciones que requieren contención inicial.

La experiencia formativa desarrollada por ACSA Tarapacá forma parte del acompañamiento técnico que el programa realiza junto a comunidades educativas de la región, promoviendo herramientas que puedan incorporarse en las prácticas cotidianas de los equipos y contribuir a una respuesta más pertinente frente a situaciones que afectan el bienestar y la convivencia escolar.

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