Universidad de Tarapacá realiza conversatorio sobre diversidad en equipos directivos y aprendizaje institucional

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Investigadores del proyecto Fondecyt Regular 1220568 presentaron evidencias de cómo una mayor diversidad en los directivos, en términos de género, facultad de origen, edad y formación, favorece la creación, distribución y aplicación del conocimiento, fortaleciendo la “memoria organizacional” y evitando la repetición de errores pasados.

El martes 31 de marzo se realizó en el auditorio del Departamento de Ingeniería Eléctrica- Electrónica “Jorge Benavides Silva” del campus Saucache de la Universidad de Tarapacá, el conversatorio “Aprendizaje institucional en universidades: Hallazgos”, espacio en el que se dieron a conocer los principales resultados del proyecto Fondecyt Regular 1220568 titulado “Aprendizaje institucional en las universidades: Su relación con la diversidad del equipo directivo y sus efectos sobre los resultados del quehacer académico”.

La actividad reunió a académicos, autoridades universitarias, estudiantes y público en general quienes se interiorizaron en la gestión de la educación superior. El equipo investigador, liderado por el Dr. Emilio Rodríguez Ponce, investigador responsable y rector de la Universidad de Tarapacá, junto a la Dra. Liliana Pedraja Rejas y los doctores Francisco Ganga Contreras y Rodrigo Ferrer Urbina, expusieron los hallazgos centrales del estudio.

El principal resultado presentado fue que la diversidad en los equipos directivos constituye un factor estratégico clave. Según explicó el Dr. Emilio Rodríguez, mientras mayor sea la diversidad, en términos de género, procedencia facultativa, edad, preparación y formación, el equipo directivo tiende a ser más efectivo en la creación, distribución y aplicación del conocimiento para la toma de decisiones, siempre que cuente con una sólida memoria organizacional.

“La memoria organizacional es un conjunto de procedimientos, normas y políticas que hacen que las decisiones que se toman hoy se basen en el aprendizaje acumulado a lo largo del tiempo. Por ejemplo, en el caso de la Universidad de Tarapacá, la fuente más importante de su memoria organizacional son las políticas de consolidación de la calidad, porque ahí se traduce todo el aprendizaje de treinta años en políticas que se aplican hoy, mañana y en el futuro, permitiendo perfeccionar sin partir de cero”, señaló el rector de la Universidad de Tarapacá e investigador principal.

Por su parte, la Dra. Liliana Pedraja Rejas, académica y directora del Departamento de Ingeniería Industrial y de Sistemas de la Facultad de Ingeniería, explicó la metodología mixta del proyecto, que ha generado alrededor de una veintena de publicaciones: “Este proyecto ha sido un trabajo muy enriquecedor. Comenzamos con un estudio cualitativo mediante entrevistas en profundidad con miembros de los equipos directivos de las universidades, donde escuchamos y observamos los procesos reales. Posteriormente, construimos y aplicamos un cuestionario que nos permitió recoger respuestas de 37 rectores y rectoras. Esta combinación entre lo cualitativo y lo cuantitativo fortaleció la validez de los resultados”.

La investigadora también destacó uno de los aportes concretos del proyecto: el desarrollo de una patente: “Se trata de sistema online de evaluación del aprendizaje organizacional creada en Alemania, que permitirá a las instituciones medir de manera sistemática este proceso con foco en la gestión universitaria”.

Desde la perspectiva de las ciencias de la educación, el Dr. Francisco Ganga Contreras, académico e investigador de la Facultad de Educación y Humanidades, enfatizó el valor de demostrar que la administración es una ciencia que puede operacionalizarse rigurosamente: “Estos hallazgos permiten demostrar que la  diversidad de los equipos directivos, variable independiente que tiene el proyecto, impacta positivamente en el aprendizaje organizacional y, a su vez, en los resultados de las universidades. Colocar en el centro el concepto de memoria organizacional es clave, porque una institución puede tener aprendizaje, pero si no transforma ese aprendizaje n memoria institucional a través de políticas, estrategias y reglamentos, corre el riesgo de repetir los mismos errores del pasado”.

Finalmente, el Dr. Rodrigo Ferrer, académico de la Escuela de Psicología y Filosofía, valoró el esfuerzo por traducir conceptos teóricos en un instrumento de medición estandarizado: “El objetivo era convertir las definiciones teóricas en preguntas concretas que permitieran recoger, de manera sistemática, las observaciones realizadas en terreno”.

El proyecto FONDECYT Regular 1220568 analiza el aprendizaje organizacional en universidades chilenas, proponiendo un modelo teórico que vincula la cultura organizacional, el liderazgo transformacional y la gestión del conocimiento. Entre sus principales contribuciones destacan:

  • Modelo Teórico de Aprendizaje Institucional: Integra el aprendizaje individual, grupal y organizacional como motor de la mejora continua en las universidades.
  • Factores Clave: El aprendizaje se potencia mediante una cultura organizacional abierta, liderazgo transformacional y estructuras flexibles que facilitan la gestión del conocimiento.
  • Cambio Organizacional: El estudio enfatiza cómo el aprendizaje institucional es crucial para adaptarse a las exigencias de gobernanza, internacionalización y sostenibilidad en la educación superior.
  • Relevancia de la Evaluación: Se destaca la importancia de desarrollar una “cultura de evaluación” como componente fundamental del aprendizaje institucional.
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