Más allá del Silala

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"En controversias vecinales siempre es positivo que no existan ganadores"

Dr. Sergio González Miranda,, Premio Nacional de Historia 2014, Diario La Estrella de Iquique, edición 9 de diciembre de 2022.

La ministra Antonia Urrejola ha señalado que Chile recibe con satisfacción la sentencia de la CIJ respecto de la “controversia sobre el estatus y uso de las aguas del Silala, entre Bolivia y Chile” (La Tercera 3/12/22 p.2). Entiendo su prudencia, pues, en rigor, este fallo está lejos de ser un triunfo diplomático muy relevante, tanto porque Bolivia fue cambiando de postura en el transcurso de controversia, aceptando que el Silala es un río de curso continuo e internacional, como porque el litigio fue perdiendo fuerza en la medida que la figura del expresidente Evo Morales se distanció del mismo.

En controversias vecinales siempre es positivo que no existan ganadores y perdedores de forma muy notoria, porque los estados nacionales no solo seguirán compartiendo las fronteras, sino un inevitable destino común. Al parecer, tanto la cancillería boliviana como la chilena, así lo han comprendido y comenzarán a realizar reuniones de trabajo para resolver otros problemas que afectan a los dos países: como el narcotráfico, la inmigración irregular, el contrabando, etc. También hay temas positivos como la integración física, el intercambio comercial, cultural, educativo, deportivo, entre otros. Sin embargo, existe un problema entre Bolivia y Chile que podríamos de calificar de “clivaje o escisión” en la confianza entre ambos pueblos, producto de la enorme cantidad de litigios, propaganda política, controversias e incidentes diplomáticos de los que han sido testigos. Creo que es imprescindible que los gobiernos consideren en sus reuniones de trabajo incluir una necesaria reparación de la “imagen del otro” en ambas sociedades. No basta con reanudar las relaciones diplomáticas o suscribir un tratado comercial, sino también generar un intercambio cultural permanente. Recordemos que, a comienzo del siglo XX, Chile envió a profesores normalistas a Bolivia, y este país envió a estudiantes para que se formaran como normalistas en Santiago y Concepción.

Las regiones fronterizas de Bolivia y Chile pueden, como ya lo hicieron en la década en 1950 (caravanas de la amistad entre Oruro e Iquique), tomar la iniciativa, donde los municipios y las universidades podrían tener un papel muy relevante.

La CIJ ha confirmado que Chile como Bolivia tienen el derecho de utilizar equitativamente las aguas del río Silala, solo me cabe una duda: ¿quiénes y cómo las utilizan? La ministra Urrejola la podría aclarar.

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