El patrimonio no son solamente los edificios, los vestigios arqueológicos o los archivos históricos

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Sergio González Miranda,, Premio Nacional de Historia 2014, Diario La Estrella de Iquique, edcición 27 de mayo de 2022.

Iquique a comienzos del siglo XIX era una aldea de solo un centenar de habitantes, cuando el boom del salitre hizo conocido a este puerto en todo el mundo, en la década de 1870, ya superaba los 15.000 habitantes. Para el recordado año 1907, el puerto estaba pletórico de población, llegaba a los 40.171. No hubo un crecimiento poblacional muy significativo hasta 1982 con 122.957, posiblemente por la Zofri. Con el auge de la minería tenemos actualmente una población estimada en 223.463 personas. Este crecimiento demográfico nos hace perder la memoria histórica, porque construimos aceleradamente sobre los vestigios de ese pasado que es tan importante para nuestra identidad. Quizás por ello, deberíamos volver a caminar por las calles de Iquique recordando el viejo puerto salitrero. Los iquiqueños de mi generación todavía recuerdan a la calle Tacna, que se transformaría en Obispo Labbé. Sin embargo, no sabemos que antes se llamó General Castilla. Ramón Castilla Marquesado fue un ilustre tarapaqueño, dos veces presidente del Perú, y que luchó junto al General Manuel Bulnes en la batalla de Yungay en 1839.

Nada más placentero para los iquiqueños e iquiqueñas que caminar -este día del patrimonio- por la calle Baquedano, pero en ninguna parte se indica que antes su nombre era Huancavelica, localidad famosa por sus minas de azogue o mercurio, elemento químico que se utilizaba para el beneficio de la plata en minerales como Huantajaya y Santa Rosa. Precisamente, la calle Baquedano en periodos más tempranos también se llamó Santa Rosa. ¿Por qué no señalar en cada calle sus historias? La idea de un código de barras con esas historias para que el visitante las descargue en su celular parece muy actual, pero en Europa -donde saben de patrimonio- simplemente son bellos letreros que se pueden leer directamente.

Muchas veces los visitantes preguntan ¿dónde estaba antes el Teatro? Quienes saben les dicen que estaba en la calle Bolívar, nombre que se conservó de la época peruana, sin embargo, tuvo otro nombre antes: del Teatro. Las antiguas calles del barrio El Morro, como Aníbal Pinto, Pedro Lagos y Covadonga, se llamaban de Misti y Tumbes, Camiña y Libertad.

El patrimonio no son solamente los edificios, los vestigios arqueológicos o los archivos históricos, también lo es nuestra memoria que siempre será el ancla de nuestra identidad y la brújula de nuestro futuro.

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