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En el marco de las Jornadas Internacionales de Psicología Educacional (JIPSE), el Dr. Andrés Bernasconi -profesor de la Facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC) y director del Centro de Justicia Educacional, organismo que copatrocinó el encuentro académico- visitó la Universidad de Tarapacá (UTA), Sede Iquique, y conversó con nosotros sobre los avances y desafíos en materia de justicia dentro del sistema educacional chileno.

Andrés Bernasconi es especialista en sociología de la educación superior y, principalmente, en el estudio de la universidad como organización, la gestión de las universidades y el desarrollo de la profesión académica. Licenciado en Derecho por la PUC, tiene postgrados en Políticas Públicas, en Harvard University, y en Sociología de Organizaciones, en Boston University.

¿Qué rol cumple el Centro de Justicia Educacional -del cual la UTA es institución asociada- en temas de investigación sobre educación nacional?

Nosotros queremos denotar el hecho que la educación, desde el punto de vista de su forma de organizarse en una sociedad, tiene que responder preguntas fundamentales: ¿Cuál es el contenido de las oportunidades educacionales?, ¿Qué significa que la educación sea un derecho social? ¿Derecho de quién, para quiénes? ¿Cuánto derecho tiene el Estado, los padres y el estudiante? Sobre estos cuestionamientos existe una enorme diversidad de posturas políticas, ideológicas, filosóficas, morales (...) Y en el Centro de Justicia Educacional queremos dar contenido a todas estas preguntas para problematizarlas y discutirlas. Entonces, estamos trabajando en distintas líneas de investigación, pero hemos decidido que todas ellas tengan presente la pregunta por la justicia, como una pregunta que interpele, porque, finalmente, muchas de estas problemáticas no son temas técnicos que se resuelvan a través de la aplicación de alguna receta que produzca buenos resultados, sino que dependen de qué resultados tú consideras justos y a qué quieres propender.

¿Cómo surge el Centro de Justicia Educacional?, ¿Las manifestaciones estudiantiles por "educación de calidad" y "derecho a la educación", tuvieron relación con su fundación?

Si bien el Centro de Justicia Educacional se fundó hace dos años, las manifestaciones -sobre todo la del 2006, más que la del 2011- aportaron cada una lo suyo, porque pusieron de relieve la demanda de un sistema educacional más inclusivo, no se hablaba de justicia. Nosotros creemos que esa pregunta, o esa demanda, también se puede exponer en términos de justicia educacional y cuando nosotros pensamos en el proyecto del centro dijimos "bueno, aquí hay injusticias". Por ejemplo, la discriminación contra los estudiantes que tienen una orientación sexual no tradicional o la discriminación contra los migrantes, son formas de discriminación y de exclusión que quizás no explotan todavía, pero van a ser un tema en 5 o 10 años más y queremos entenderlas bien, para hacer propuestas que permitan que eso no ocurra. Queremos anticiparnos a las futuras problemáticas de discriminación y exclusión educativa en Chile, para que no pase lo que pasó con la segregación del sistema escolar, que nosotros vimos cómo se iba produciendo y la investigación educacional llegó tarde. Llegó a denunciar la segregación escolar cuando esta ya se había producido y la ley de inclusión vino a tratar de desarmar esa estructura, la estructura de los establecimientos de educación tradicional chilena que son todos socialmente muy homogéneo entre sí, con alumnos muy iguales, entonces ahora tenemos que desmontar veinte años de segregación y no queremos que pase lo mismo con estas otras formas de diversidad que se presentan en la escuela.

¿Qué otros tipos de discriminación se han estudiado y siguen existiendo en las aulas de escuelas tradicionales chilenas?

La discriminación de género, por ejemplo, en el aula matemática, se ha venido estudiando por mucho tiempo y ya es hora de que nosotros, como investigadores, le enseñemos a los profesores y a las profesoras a trabajar con la misma intensidad con estudiantes mujeres que con estudiantes varones, para que no vayan a preferir seguir haciendo las preguntas difíciles a estudiantes hombres y las fáciles, a las mujeres (...).

De acuerdo con las investigaciones realizadas por el Centro de Justicia Educacional en este par de años, ¿Se han arrojado luces de respuestas a las problemáticas educacionales chilenas?

No todavía. Estamos trabajando en un libro que busca desarrollar más el concepto de justicia, a través de la filosofía política -porque esta disciplina trabaja con el término-, desarrollándolo más: qué es lo que significa, qué valores ponemos en tensión y luego hacer una bajada del concepto a lo que nosotros estamos viendo en la investigación y cómo esta pone también de manifiesto las distintas comprensiones de lo que es justo en educación. (...) Vamos en el segundo año de un proyecto de cinco años y, seguramente, en cuatro años más se tendrá una respuesta contundente.

¿Cuál es el vínculo específico entre la Universidad de Tarapacá y el Centro de Justicia Social?

El Centro de Justicia Educacional tiene un vínculo bastante estrecho con la Universidad de Tarapacá, porque la línea de investigación de Inclusión Psicosocial -que es una de las 6 que conforman el centro-, está albergada en el Departamento de Psicología de la Casa Central de la UTA, en Arica y la Investigadora Principal es la Dra. Alejandra Caqueo Urízar.

Desde su experiencia, ¿Cuál es la relevancia, sobre todo en temas educacionales, que las universidades regionales se relacionen con centros de investigación de alcance nacional?

Creo que es fundamental. Durante las jornadas de Piscología Educacional, estuvimos en conversaciones con el Centro de Investigaciones para la Educación Inclusiva -que también copatrocinó JIPSE- y concluimos que es muy relevante colaborar con las universidades de regiones que están desarrollando investigación educacional, porque el país es muy diverso y los problemas de la educación no son homogéneos en la zona norte, en el centro o en la zona sur. De hecho, nosotros estamos colaborando con la UTA, la Universidad de Magallanes y con la Universidad de la Frontera, en Temuco, porque existe esta diversidad, que es importante capturar, de manera que no ocurra que la investigación educacional solo representa la realidad de la región metropolitana.

¿Se manejan cifras de cantidad de estudios aquí en la región de Tarapacá?

No te sabría decir qué porcentajes de investigación se hace en la región de Tarapacá o en la de Arica & Parinacota -porque ustedes están en las dos-, pero probablemente no es un porcentaje muy grande. De todos modos, hay que recordar que la investigación en educación chilena se ha desarrollado hace poco tiempo, con la característica de masividad que tiene hoy en día y eso tú lo ves en las publicaciones. Hace 15 años, Chile publicaba 5 artículos en revistas científicas al año; hoy se publican 150, entonces ha habido un incremento muy grande en la cantidad de personas que hacen investigación y en la productividad de esas personas, concentrados, eso sí, en los centros metropolitanos más grandes, en la quinta y en la octava región.

JIPSE IQUIQUE

¿Cuál fue el rol del Centro de Justicia Educacional en las Jornadas Internacionales de Psicología Educacional (JIPSE)?

Junto al Centro de Investigación para la Educación Inclusiva de la Universidad Católica de Valparaíso y sus universidades asociadas, convocamos conjuntamente a las jornadas- junto con la UTA y la Escuela de Psicología de la UTA-, como copatrocinadores del evento.

En su conferencia dictada en JIPSE se refirió a las diferentes "Perspectivas sobre Justicia Educacional", ¿La investigación puede aunar las diferentes miradas sobre un tema tan significativo como la justicia en educación?

No la va a resolver, porque la decisión, al final, es política: qué concepto de justicia prevalece es una decisión que tenemos que tomar nosotros, como sociedad, a través de nuestros órganos de representación política. Eso está claro, pero como centro sí queremos poner la perspectiva de los derechos y las obligaciones de las personas, en el sistema escolar, sobre la mesa, cosa que se tenga presente, explícitamente, a la hora de diseñar sistemas que busquen mejorar la calidad o mejorar las oportunidades de acceso de las poblaciones tradicionalmente excluidas (...). En la conferencia, di el ejemplo de la Ley de Inclusión Escolar, que considera que un sistema de elección de escuela -que permite discriminar a los estudiantes- es injusto, pero cuando llevas esa pregunta a los padres, puede ocurrir que las familias tengan una visión distinta, que consideren que es justo que los niños problemáticos sean excluidos de la escuela y que tengan la misma posibilidad de ser admitidos que su hija, que es para nada problemática, se porta bien, estudia y es buena alumna. Entonces, nosotros en la investigación tratamos esos problemas permanentemente.

¿Qué le parecieron, en general, las JIPSE desarrolladas en la UTA, sede Iquique?

Ha sido muy interesante porque, en lo que a nosotros concierne, hemos tenido bastante participación en la realización de ponencias, reuniones, conferencias y ha sido muy positivo conocer el trabajo que se está haciendo dentro de los centros y fuera de los centros también; a través de otros investigadores. Además, las jornadas siempre son espacios de reunión que, además, te permiten -en los cafés y en los eventos sociales- conocer a personas, muchas veces, que has leído, pero no conoces cómo son y es muy importante establecer vínculos humanos en las reuniones de este tipo.

¿Qué opinión le merece el lema "Transformarnos para transformar"?

En general en materia educacional uno hace investigación porque tiene una aspiración de contribuir al mejoramiento de la educación, a la igualación de las oportunidades de la gente y eso es una forma de transformación en la que nosotros, todos, estamos muy comprometidos.