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Contribuir con datos certeros sobre las características geográficas, genealógicas, históricas, antropológicas, jurídicas y socioeconómicas de las comunidades que habitan Huasquiña, Sipiza y Sotoca (comuna de Huara), es el objetivo del Convenio Conadi-UTA, que ya inició sus primeros levantamientos de información en terreno.

Mediante entrevistas, elaboración de árboles genealógicos, reconocimiento in situ y cartografías participativas se realizó –en la localidad de Huasquiña– el trabajo de campo inicial, que estuvo coordinado por el historiador de la Universidad de Tarapacá (UTA), Dr. Alberto Díaz Araya, y fue desarrollado por un equipo multidisciplinario de profesionales y académicos vinculados al Departamento de Ciencias Históricas y Geográficas de la mencionada casa de estudios.

"Realizamos una recolección de antecedentes para determinar cuál es la ocupación histórica territorial y ancestral de los pueblos originarios que se ubican en la Quebrada de Tarapacá. Para eso, el trabajo de campo que desarrollamos se llevó a cabo directamente con la comunidad, haciéndolos partícipes de la construcción de su propia historia, pues ellos son los protagonistas y principales actores de este trabajo", indicó la doctoranda Paulina Martínez Pinto, docente de la carrera de Trabajo Social y especialista en temas familiares.

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En esa línea, la profesional explicó que, para la ocasión, los oriundos del pueblo que habitan en otras ciudades (como Iquique y Alto Hospicio) fueron contactados previamente por la UTA para que pudieran viajar hasta sus pueblos a formar parte activa de la investigación: "Cada pueblo tiene su historia y su patrimonio, por lo tanto, es muy importante conocer, de ellos mismos, cuáles son estructuras familiares, sus transformaciones sociofamiliares y la evolución que han tenido en el tiempo", aseguró la académica, quien también hizo hincapié en la relevancia de realizar investigaciones que "no solo permitan desarrollar la mirada social, sino también abrirse campo en la investigación".

Por su parte, la geógrafa del Departamento de Ciencias Históricas y Geográficas de la UTA, Paulina Ponce, destacó la importancia de generar investigaciones en terreno y junto a las comunidades: "Los métodos científicos deberían conjugarse siempre con el empleo de los saberes locales, puesto que, desde un punto de vista geográfico, las comunidades tienen que destacar a la hora de gestionar sus recursos territoriales, pues son estas quienes están cotidianamente en contacto con su medio (...) no hay que olvidar que los mapas son herramientas de poder y, en este caso, queremos que las comunidades sean las empoderadas", aseguró la investigadora, quien se dedicó a realizar una cartografía participativa, es decir, "una aproximación a distintos datos mediante un instrumento gráfico que permite fijar el nombre de quebradas, quebradillas y otros de sitios de interés simbólico para los pobladores, que generalmente no se encuentra en otras cartas como, por ejemplo, la del Instituto Geográfico Militar", señaló la profesional.

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Mercedes Vizcarra, presidenta de la comunidad de Huasquiña, señaló respecto de la investigación que "estas cosas le dan vida a nuestros pueblos, entonces rescatamos nuestras costumbres y no se olvidan en estos lugares (...) para nosotros es muy importante que siempre tengamos presente nuestras raíces", aseguró.

Esta no es la primera vez que la Universidad de Tarapacá se dedica a realizar investigaciones de alto rango, con el objetivo de colaborar en evidencia etnohistórica que beneficie a la comunidad. En agosto del presente año, se realizó la ceremonia de entrega de 15 tomos (en físico y digital) con valiosos antecedentes correspondientes a las comunidades indígenas de Huaviña, Limaxiña, Sibaya, Mocha y Laonzana, iniciativa que también se llevó a cabo en el contexto de un convenio Conadi-UTA.