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La Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya falló en derecho y, con ello, contradijo a quienes "temíamos que fallara de forma creativa". Por ello, aseveró que el resultado fue contundente a favor de Chile.


Lo anterior permite fortalecer la posición de quienes sostenemos que Chile debe siempre recurrir a los tribunales internacionales de justicia, pues formamos parte de una comunidad internacional de naciones civilizadas que resuelven sus litigios de esa forma. El breve discurso del Presidente Sebastián Piñera, sin soberbia y abierto al diálogo con Bolivia ya que el futuro es de cooperación entre los países limítrofes.


No me cabe duda que en Bolivia se vivirá un nuevo ciclo en su vida política, esperemos que regrese la diplomacia más realista o practicista en reemplazo de la diplomacia reivindicacionista o emotivista.


Por otra parte, haber participado parte del grupo de historiadores que asesoró a la cancillería respecto de la demanda boliviana (en agosto el agente Grossman se despidió de nosotros con moderado optimismo) y, por otra parte, haber formado parte del Grupo de Generación de Diálogo Chile-Perú, organizado por la Fundación Konrad Adenauer y los institutos de estudios internacionales de la universidades de Chile y Católica del Perú, me permiten compartir algunas impresiones. Considero que la alta calidad de las relaciones sociales, culturales, económicas entre Perú y Chile, fueron clave para que las autoridades llamaran entonces a la prudencia y no permitieran que la descalificación y la deshumanización del otro estuvieran en los titulares de los periódicos. Aunque el fallo de la CIJ pudo -con razón- haber sido rechazado por la opinión pública chilena y también la peruana, no fue así, porque lo que prevaleció fue el sentido práctico y el realismo, a tal punto que ambos países pasan hoy por uno de los mejores momentos en sus relaciones no solo diplomáticas, sino principalmente paradiplomáticas. Probablemente, Chile tendrá un papel simbólico relevante en el homenaje que le hará al Perú por su bicentenario, el próximo 28 de julio del año 2021.


En cambio, el proceso de la demanda boliviana ha sido exactamente lo contrario, las autoridades de La Paz contaminaron permanentemente las relaciones bilaterales, muy ricas en lo social y cultural, con el litigio marítimo, a tal punto, que fuimos testigos de problemas fronterizos de baja intensidad que escalaron hasta transformarse en incidentes diplomáticos.


Estoy convencido que Bolivia y Chile deben potenciar la paradiplomacia entre ambas naciones, darle paso a otros actores -diferentes a la diplomacia tradicional- para que profundicen los lazos comerciales, educacionales, artísticos, deportivos, científicos, etc., luego vendrán los políticos y los diplomáticos, quizás las próximas generaciones podrían escribir otras páginas, más optimistas sobre nuestros bellos países, que la naturaleza los creó para ser complementarios.