Imagen foto_00000001Coincidirá el lector de esta columna con quien la escribe, en que la vida que nos ha tocado vivir, a ratos nos reencanta, reconfirma y reconcilia con maravillosos ejemplos que nos regala.

Esta semana me correspondió asistir a la ceremonia donde el Consejo de Rectores distingue a los mejores puntajes nacionales y regionales de la PSU. Y entre varios alumnos y alumnas de destacado rendimiento, sobresale el desempeño de Juan Andrés Flores Gutiérrez, joven con discapacidad motora producto de un lamentable accidente balístico que lo afectó a corta edad. Han pasado los años y Juan nos regala un modelo de superación y esfuerzo, con un puntaje regional y nacional en matemáticas. Un verdadero ejemplo de amor por la vida y de resiliencia, que a todos nos estremeció y nos hizo por un minuto y los que han seguido a ese día, simplemente dar gracias a la vida.

Desde estas líneas agradezco a Juan y su familia por el valor de la perseverancia donde no hay imposibles, así como también a sus maestros formadores. Gracias Juan, porque con tu ejemplo nos ayudas a reflexionar sobre el sentido del ser y estar en un mundo, que cada vez merece reconocerse más diverso y a la vez inclusivo.

Chile ha avanzado mucho durante los últimos años desde el retorno a la democracia con administraciones de signo diverso en estos temas. Junto con desear éxito a nuestras nuevas autoridades que asumirán en Marzo, ojalá se persevere en las buenas políticas públicas acerca de inclusión. Chile sigue siendo uno solo, con sus crisoles de identidad pero todos viviendo bajo un mismo cielo.

Esa es nuestra quintaesencia de país: simples, diversos, tolerantes e inclusivos. Honremos esa vida que nos tocó vivir, siguiendo virtuosos ejemplos como los del pequeño gran Juan Andrés Flores Gutiérrez.

Enhorabuena, y feliz año 2018.

Sergio Medina Parra
Antropólogo