Textiles Prehispánicos y Coloniales |
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Liliana UlloaUniversidad de Tarapacá, Arica |
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Vestirse y adornarse es probablemente una actividad universal en todas las culturas; que, además de proteger y embellecer el cuerpo expresan diversos textos que son decodificados en cada sociedad como indicadores de estatus, pertenencia étnica, profesión, sexo, edad, etc. En el mundo andino es un quehacer aún más relevante por razones domésticas y rituales. Sabemos por las fuentes documentales del período de conquista hispana que el tejido desempeñaba el rol de arte mayor, que tenía fines mágico-religiosos y que incluso en ellos se registraba parte de la historia. Los contextos arqueológicos prehispánicos nos permiten reconstruír parte del complicado sistema de códigos asociados a la vestimenta, así como también saber de su tecnología, materia prima, formas e iconografía. La industria textil en Los Andes comienza en época temprana, incluso antes que la alfarería y que los procesos agro-pastoriles. Se reconoce su alto grado de complejidad técnica y estética, así como también la capacidad de las tejedoras para identificar y trabajar diferentes materias primas, tales como fibras de origen vegetal y animal, entre ellos totora, junquillo, algodón, lanas, pelos, plumas. En su elaboración se empleaban instrumentos para hilar, tejer y bordar, como husos, telares y agujas. Por estudios etnográficos sabemos que las mujeres son las que tejen en los tradicionales telares de cintura y de suelo y los hombres eran los encargados de fabricar cordelería, sogas y hondas. Desplegaron gran habilidad en el uso de tintes de origen vegetal, mineral y animal. De acuerdo a sus tradiciones culturales lograron combinar armónicamente los hilados, con diferentes matices de colores. En otros casos las telas fueron teñidas e incluso pintadas para lograr diseños realmente excepcionales.
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Las primeras evidencias de tejido están asociadas a bandas de cazadores y recolectores marítimos que habitaron la costa entre 6000 y 2000 años antes de Cristo. Torcían fibras vegetales y de camélido para confeccionar faldellines y cobertores púbicos, bolsas de malla y esteras para cubrir los cuerpos en ritos funerarios bastante complejos durante una época conocida como Tradición Chinchorro. Las técnicas estructurales usadas en este período son el torzal o amarra, que consiste en la instalación de un sistema fijo de hilados de urdimbre, cruzados por una trama doble que los une, sin ser aún tejido a telar. Hay indicios del uso de colores rojo y ocre, en hilados de lana de camélido utilizados para bordar la superficie de las mantas de fibra vegetal, así como también aplicación de pigmentos en la superficie de (sobre) las esteras formando figuras geométricas. En zonas altas de los Andes, pre-cordillera y altiplano, no hay antecedentes de uso de fibras debido al clima lluvioso que no permite conservar los restos orgánicos como sucede en los secos y salinos valles bajos de la costa. Al mejorar su tecnología de subsistencia, aprendieron a transformar los diversos recursos naturales en vestimentas y cuerdas más elaboradas. Con técnica de torzal tejieron esteras e hilaron el algodón que utilizaban para fabricar parte de los utensilios de pesca. Entre los años 2000 y 1000 aC. elaboraron peinados y turbantes con hilados teñidos de rojo y ocre, además de mantas con técnica de torzal. La aplicación de tierra de color en la superficie de las fibras, después de hiladas y tejidas se hace más frecuente.
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Manta de fibra vegetal con decoración pintada (Morro 1, ciudad de Arica) |
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Faldellín de fibra vegetal (La Capilla, costa de Arica) |
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Entre
los años 1000 y 500 aC, correspondiente al período Formativo
Temprano, la textilería avanza paralelamente a la experimentación
en el cultivo de vegetales, el trabajo en cerámica y en metal.
En esta época se conocen en la costa los primeros tejidos a telar.
Entre 500 aC y 500 dC, se va consolidando la agricultura y el sistema de vida aldeano tanto en los valles bajos como en la costa. Continúan destinando el algodón para emplearlo como cordelería en el amarre o unión de los complejos instrumentos de pesca y caza marítima. En el altiplano se desarrollaron grupos con organizaciones sociales y políticas bien estructuradas que irradiaron su influencia hacia sectores aledaños, especialmente los valles bajos y costas del norte de Chile y sur de Peru. De esa época datan tejidos a telar encontrados en sectores del valle de Azapa, con técnica de tapicería de ojal o kelim, formando figuras humanas de frente y perfil, llamas y sapos. Se trata de camisas y bolsas de hilados teñidos con tintes vegetales: azul, verde, ocre, rojo, y también colores naturales como blanco y diversas tonalidades de marrón. En la misma época se encuentran gorros y bolsas tejidas con aguja, en técnica de anillado simple y doble decoradas con formas geométricas escaleradas, en los colores ya mencionados y mantas afelpadas que imitan pieles de animales.
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Detalle de Bolsa Malla (AZ-71, Cementerio San Miguel de Azapa) |
Gorro con decoración escalerada (AZ-70, Túmulos de San Miguel de Azapa |
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En
este período, influenciado por la cultura Tiwanaku, el tejido adquiere
una estructura iconográfica y decorativa notable. Se adoptan nuevas
tecnologías y también nuevas formas de organizar el espacio
tejido, con una clara demarcación de un centro, espacios intermedios,
espacios laterales y bordes. Se introduce el concepto de simetría,
que se mantiene hasta la actualidad en los tejidos andinos. Es importante destacar el gorro de cuatro puntas polícromo y/o bícromo, con decoración geométrica y técnica de anudado entrelazado doble, y la faja con trenzado plano, que amarra las camisas. Las camisas, prenda de uso tanto en hombres como en mujeres, son de forma rectangular, levemente trapezoidal, tejidas a telar con ligamento faz de urdimbre decoradas con grupos de listas de colores en los extremos laterales. Una gran variedad de bordados se ubican alrededor y en la base de la abertura de las mangas y de cuellos, cumpliendo la función de decorar y a la vez reforzar esas zonas. En el valle de Azapa se encuentran tres ejemplares de camisas con mangas. Los teñidos de reserva por amarras formando rombos, círculos y líneas se aplican a camisas de esta época, así como también la técnica de parches unidos cuidadosamente formando complejas composiciones de rombos. En algunos sitios funerarios del valle de Azapa la vestimenta presenta un uso intensivo y se encuentra muy remendada, lo que hace suponer escasez de materia prima o poco acceso a comunidades de la puna, desde donde se obtenía lana de llamas y alpacas. Los
instrumentos utilizados para tejer en Los Andes en época prehispánica,
no son distintos a los usados por los campesinos en la actualidad. El
telar al suelo, para tejer la mayoría de las prendas y el telar
de cintura, usado para tejer fajas. Para apretar la trama usan la vichuña
o apretador, confeccionado con hueso de camélido.
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Detalle de camisa teñida con amarras (AZ-1, Sector Cabuza del Valle de Azapa) |
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Deformador de cráneo con decoración listada (AZ-141, San Miguel de Azapa) |
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Período
Intermedio Tardío (1000 dC - 1400 dC)
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Los habitantes de los valles costeros desarrollan exitosamente una economía mixta que combina la caza, pesca y recolección marítima con las actividades agrícolas. La textilería alcanza en esta época su mayor complejidad, especialmente en los aspectos iconográficos. Representaciones zoomorfas (serpientes, monos, camélidos, felinos, ranas, arañas y otros), antropomorfas y geométricas, se organizan al interior de las listas o en toda la superficie de las piezas, en la mayoría de los casos usando la técnica de faz de urdimbre y urdimbres complementarias para las zonas decoradas. Se
mantienen en uso las formas mencionadas para el anterior período,
y se introduce la bolsa talega, usada hasta la actualidad por poblaciones
andinas para almacenar alimentos (quínoa o maíz en forma
de grano o de harina). Continúa el uso de la chuspa o bolsa utilizada
generalmente para contener hojas de coca y yerbas diversas. Al igual que
la bolsa-faja, que además de permitir el transporte de hojas de
coca y otros elementos rituales, también servían para amarrar
la camisa, a modo de faja.
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Detalle de Bolsa Faja con decoración zoomorfa (PLM 4, Costa de Arica) |
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Chuspa con flecos y decoración zoomorfa (PLM 2, Costa de Arica) |
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La dominación incaica en los valles y costa produjo un cambio en el orden social económico e ideológico, que se nota claramente en los tejidos. En los rituales funerarios de este período los textiles son decorados a base de listados muy simples, en colores naturales, con excepción de algunos tejidos finos o cumbi destinados a la elite Inka que pueden haber llegado a esta zona como ofrenda, desde los valles del sur de Perú. Desaparece la bolsa faja y se refuerza el uso de las talegas. Las bolsas chuspas son decoradas con figuras geométricas simples e intenso uso del color rojo anaranjado, además de los naturales. El
gorro característico de esta época presenta forma de fez
y se estructura a base de un pabilo de lana grueso, poco torcido, enrollado
en espiral, a través del cual se entretejen los hilados que forman
el diseño, generalmente a base de ganchos y formas aserradas. Generalmente
un conjunto de plumas adorna la cara superior. Los incas utilizaron los textiles en diversos contextos rituales, domésticos y también con fines de estatus político y religioso. Los campesinos debían tributar a sus jefes locales o curacas y al inca con turnos de trabajo en tejido. El inca a su vez regalaba de sus trajes a los vencidos para establecer lazos de dependencia basados en la reciprocidad. Grandes cantidades de tejidos se regalaban a los soldados y otros se quemaban en ofrenda a los dioses. El uso de los tejidos en prácticas funerarias y otras actividades rituales ha permanecido desde épocas prehispánicas hasta la actualidad.
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Inkuña con decoración listada y ajedrezada (PLM 6, Costa de Arica |
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Bolsa chuspa con decoración polícroma (PLM-6, Costa de Arica) |
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La actividad textil en los Andes continuó teniendo gran importancia después de la conquista hispana. Incluso tempranamente se descubre la importancia de los tejidos como un bien transable en los mercados europeos. Por ello continúa siendo parte del tributo indígena y se exportaba desde las zonas de producción a otras regiones. (punto aparte) Aún cuando en las comunidades andinas se continuó tejiendo con las técnicas prehispanas, paralelamente se introduce el telar europeo de pedales para fabricar telas burdas como la balleta de color azul, verde o café. No cabe duda que se pasó de un modo de producción familiar o comunitaria al obraje o grandes talleres colectivos que como parte de las actividades de las haciendas producían para los nuevos mercados coloniales. En el valle de Azapa, en el terreno adyacente al Museo Arqueológico y sobre un cementerio prehispánico del siglo XI, se instalaron las casas de una hacienda colonial. Excavaciones en los sectores de basurales han permitido rescatar fragmentos de tela de balleta y de algodón, seguramente destinado a los sectores populares y también hermosos vestidos probablemente confeccionados en la región, pero con telas estampadas de origen europeo. Las telas reflejan un mundo sesgado de clases y castas del período colonial, así como la irrupción de los mercados internacionales.
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Camisa de niña de algodón (Az-8, sitio colonial de Azapa) |
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Otros recursos en Internet:
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Para saber Más: Agüero C. 2000
Las tradiciones de tierras altas y de valles occidentales en la textilería
arqueológica del valle de Azapa. Chungara 32(2): 217-226. Cereceda V. 1978
Sèmiologie des tissus andins: les talegas d'Isluga. Annales
33(5-6): 1017-1035. 1987
Aproximaciones a una estética andina: de la belleza al tinku. En
Tres reflexiones sobre el pensamiento andino, editado por Javier
Medina, pp. 133-231. Editorial Hisbol, La Paz. Murra John V. 1989
Las funciones del tejido andino en diversos contextos sociales políticos.
En Arte Mayor de los Andes, pp. 9-19. Museo Chileno de Arte Precolombino,
Santiago. Gavilán V. 2001
Antecedentes etnográficos acerca de la muerte y los tejidos en
el ajuar mortuorio. Chungara, en prensa Gavilán V. y L. Ulloa 1993
Textilería Aymara. En Memoria y Cultura. Femenino y masculino
en los oficios artesanales, pp. 73 -89. Centro de Estudios para el
Desarrollo de la Mujer, Santiago. 1992
Proposiciones metodológicas para el estudio de los tejidos andinos.
Revista Andina 19: 107-134. Horta, H 1998
Catálogo de motivos de la decoración estructural de textiles
arqueológicos del valle de Azapa, Arica, Chile. Boletín
del Comité Nacional de Conservación Textil 3: 145-167. 1999
Estudio iconográfico de textiles arqueológicos del valle
de Azapa, Arica. Chungara 29(1): 81-108. Ulloa, L. 1985
Textilería Prehispánica en Arica. En Culturas de Arica,
editado por C. Santoro y L. Ulloa, pp. 71-80. Serie Patrimonio Cultural
Chileno, Ministerio de Educación. Santiago 1985 Vestimentas y adornos prehispánicos en Arica. Arica Diez mil años: 15 -23. Museo Chileno de Arte Precolombino, Santiago Ulloa, L. y V. Standen 2000 Estudio de una prenda textil asociada al Inka, en la costa norte de Chile (Camarones 9): Las mantas que envuelven los cuerpos. Chungara 32(2): 259-261. |
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