Boletín-e AZETA

SEPTIEMBRE 2001

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LA RUTA DE TARAPACÁ: ANÁLISIS DE UN MITO Y UNA IMAGEN RUPESTRE EN EL NORTE DE CHILE

Resultado Proyecto FONDECYT Nº 1940949. Trabajo presentado en el Congreso Internacional de Arte Rupestre (Cochabamba 1997) y en el XIV Congreso Nacional de Arqueología Chilena (Copiapó 1997). Publicado en Actas del XIV Congreso Nacional de Arqueología Chilena, Tomo 2, pp. 769-792, 1997.

Juan Chacama R. y Gustavo Espinosa V.

Departamento de Arqueología y Museología, Universidad de Tarapacá, Arica, Chile.

Resumen/Abstract

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Se estudia un conjunto de imágenes rupestres del extremo norte de Chile vinculándolas formalmente al tema iconográfico de la "Deidad Central con Báculos", cuya representación más emblemática la encontramos en la "Puerta del Sol" del Templo de Kalasasaya en Tiwanaku. Se propone que tal conjunto de imágenes sea una serie de representaciones gráficas de Tunupa o, también, de Tarapaca, divinidades andinas, supuestos hijos de Viracocha, que la cronística de los siglos XVI y XVII confunden en su función de ordenar el mundo. Esta asociación se realiza en base a un análisis del mito y de las imágenes rupestres, destacando las características, atributos y espacio de acción de las divinidades.

De acuerdo con el análisis de la iconografía, los mitos, relatos indígenas actuales y toponimia, se reconstruye la ruta simbólica que emprende Tunupa–Tarapaca, desde la zona del lago Titicaca hasta la costa, ordenando al mundo y provocando algunas peleas entre cerros mallkus. Este camino, en el desierto del extremo norte de Chile, se relaciona con las rutas caravaneras preincaicas, que involucran a los sitios  de arte rupestre estudiados marcándolos simbólicamente y definiendo para el mito de Tarapaca un ambiente semántico de riñas y peregrinaje civilizador.

We examine a group of geoglyph and petroglyph images from northernmost Chile are formally linked to the iconographic theme of the Central Staff Deity, whose mosr stylized form is found of the Gate of the Sun at the Kalasasaya Temple at Tiwanaku. We suggest that this image are graphic representations of Tunupa or Tarapaca, both Andean divinities and supposed sons of Wiracocha and both of whom the Spanish chroniclers of the 16th and 17th c confused in their attempts to describe the Andean world. The study is based on an analysis of myths and images emphasizing the fetures, attibutes, and space of divine activities.

The symbolic route taken by Tunupa – Tarapaca from the lake Titicaca region to the coast to impose a world order and thus provoking fights among the mountain mallkus is reconstructed using iconographic analysis, myth, native descriptions, and toponyms. This roadway through extreme northern Chile is related to pre – Inka caravan routes associated whith the geoglyph and petroglyph sites discussed here, linking them symbolically and defining the Tarapaca myth as a semantic construct of fights undertaken during the Civilizers pilgrimage.

 

1. ANTECEDENTES ICONOGRÁFICOS

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Nuestro primer objetivo consiste en definir las características de la imagen de la "Deidad Frontal con Báculos", su desarrollo histórico y su propuesta relación con Tunupa.

La deidad frontal con báculos

Bajo dicho nombre se conoce en la literatura arqueológica andina a una figura antropomorfa en posición frontal con rostro irradiado y portando un báculo en cada mano, cuya imagen más emblemática la encontramos en el personaje central tallado en la litoescultura existente en el sitio Tiwanaku conocida como “La Puerta del Sol”. Dicho personaje, que ha sido ampliamente tratado en la literatura especializada, emblematiza, según diversas opiniones, gran parte de la ideología del Horizonte Medio en el área andina (Figura 1).

Desarrollo histórico de la imagen

El surgimiento de este tema bajo una representación iconográfica determinada, parece haber ocurrido paralelamente en las áreas de Ayacucho y Circuntitikaca (Cook 1994; Bittman 1985; Isbell 1983), habiéndose producido un desarrollo histórico de la imagen de la Deidad Frontal con Báculos, estrechamente vinculado a los procesos histórico-políticos de la región:

Con las transiciones socio-organizacionales en las tierras altas desde dispersos  templos ciudades a centralizados estados urbanos, conviene una conversión iconográfica. En las formas más tempranas conocidas, los diseños transmiten imágenes individuales a través de varios medios. Más tarde, con la convergencia de Wari y Tiwanaku ocurre una simbiosis de dichas figuras transformándose en temas” (Cook 1994:161-162).

Las formas tempranas de la iconografía Huari y Tiwanaku se encuentran en el sitio de Pucara (ca 200 aC-200 dC) (Lumbreras y Amat 1968). Las figuras representadas poseen rasgos supra-humanos, tales como alas; la presencia o ausencia de alas es importante para entender la evolución de este arte figurativo.

La figura frontal que aparece en la cerámica Pucara es un ser sobrenatural caracterizado por un “ojo partido”, lágrimas, un collar con pendientes, un medallón alrededor de su espalda y alas. Las alas en la figura frontal Pucara son rasgos ausentes en representaciones más tardías. La Figura Frontal de Pucara es estructuralmente precursora de la Deidad Frontal con Báculos del Horizonte Medio (Figura 2).

La deidad frontal con báculos como tema iconográfico

A continuación se caracterizan los atributos que definen la Deidad Central con Báculos de la Puerta del Sol de Tiwanaku (Figura 3).

En términos generales, la imagen puede ser definida como un ser antropomorfo en posición erecta y frontal, con sus brazos en V alzados hasta la altura de los hombros. Su cabeza presenta un tocado irradiado por apéndices terminados en círculos y cabezas de puma; su rostro presenta boca cuadrangular rebordeada al igual que sus ojos, dos lágrimas o tatuajes se sitúan bajo ellos. El personaje está ataviado con una túnica hasta la rodilla ceñida por un cinturón y ornamentado con un pectoral terminado en apéndices circulares; por su parte el cinturón está ornamentado con cabezas humanas colgantes. De ambos codos le cuelgan cabezas humanas (¿trofeos?) y en cada mano sostiene un báculo, uno de ellos representa un propulsor de dardos y el otro una honda (Kolata 1993).

Como lo señaláramos anteriormente, la caracterización de atributos arriba descrita, está referida a la imagen existente en la Puerta del Sol; no obstante, existen otras versiones de esta imagen tanto en la zona circuntitikaca como en el área Wari, que si bien conservan gran parte de los atributos descritos, éstos varían en algunos aspectos de su representación (ver Cook 1994: lámina 58).

2.ANTECEDENTES ETNOHISTÓRICOS

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Se ha propuesto en algunos estudios que la imagen central de la Puerta del Sol corresponde a una representación de Tunupa (Gisbert 1980; Kolata 1993) Según los cronistas este personaje sería el hijo o criado del principal dios del panteón andino: Viracocha, y tendría encargado ayudar a su padre a ordenar el mundo.

De Viracocha a Tunupa el predicador

La idea de Viracocha como dios creador andino (Nota 1) cuyo origen se encuentra en el lago Titicaca y recorre gran parte del territorio del actual territorio boliviano creando las cosas y las gentes, se recoge básicamente de Betanzos (1987 [1551]) y Cieza de León (1986 [1553]), aunque también encontramos referencias a él en otros cronistas (Ávila, Santa Cruz Pachacuti, Molina, Bartolomé de las Casas y otros). Si seguimos a Betanzos (en Pachacuti 1993 [1613]), en su primera salida, con Tici Viracocha hizo el cielo, la tierra y una primera gente que vivía en la oscuridad. En una segunda salida convirtió en piedras a esas primeras gentes por desobediente, e hizo el sol, el día y los demás astros en Tihuanaco. Luego se fue por el camino de la sierra hacia el norte haciendo salir a cada grupo étnico de sus respectivas pacarinas, mientras sus dos hijos hacían lo mismo por los Andes y los llanos (Betanzos 1987 [1551]:11).

El mismo Pachacuti Yamqui en su transcripción de la primera oración de Manco Cápac menciona a Viracocha como creador de todas las cosas, agregando que en esa primera edad de las tinieblas, los hombres vivían en lugares baldíos y por escasez de lugares y tierra peleaban sin cesar. Apareció entonces un tal Tunupa, "El qual no trayeya enterés ninguno, ni trayeya hatos, el qual sizen que todas las lenguas hablava mejor que los naturales y le nombravan Tonapa o Tarapaca" (Pachacuti 1993 [1613]:188).

Este personaje, según Pachacuti, anda por las tierras del Tahuantinsuyu haciendo milagros,

"Pues se llamó este barón Tonapa Uiracochampa Cachan, pues ¿No era este hombre el glorioso apóstol Sancto Thomás?(...) Este barón llamado Thonapa dizen que andubo por todas aquellas provincias de los Collasuyos predicándoles sin descansar" (Pachacuti 1993 [1613]:189).

Tenemos, entonces un personaje viajero, un predicador y hacedor de milagros, asimilado incluso a un santo peregrino (Nota 2). Pachacuti rescata en la oración de Manco Cápac el carácter movedizo de Tunupa

"Y después desto siempre los acordaba [Manco Cápac] de Ttonapa deziendo: Dicen que debes ser mayordomo y servidor del Hacedor de la Gente. Por eso, te ruego que no me olvides, señor que al pasar me hiciste rey del Cuzco, Tarapaca, tunapa. Ojalá, aunque me muera, no olvides al que a tu paso hiciste rey. Y cuando me muera, fortalecerás y premiarás mi alma. ¿Cuánto quisiera saber quién era? ¿Habrás sido tú quien aplastó, venció y ahuyentó a los hapiñuño?" (Pachacuti 1993 [1613]:142).

En estos movimientos de predicador y milagrero pasa por la casa de Apotambo, padre de Manco Cápac, donde, en vista que Apotambo se da el tiempo de escuchar sus prédicas, Tunupa deja un fragmento de su bordón, origen del Tupayauri de oro por el que se fundó divinamente la dinastía de los Incas. Santa Cruz Pachacuti menciona que con este bordón Tunupa tiene el poder de conquistar tierras (Pachacuti 1993 [1613]:194) (Nota 3).

3. ICONOGRAFÍA Y RELATOS: EL TUNUPA PEREGRINO

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¿De qué manera se vincula la iconografía del señor de los báculos con las referencias etnohistóricas?

Tiempo y espacio del mito

Tras el análisis de las crónicas varios son los autores que consideran que el mito de Tunupa tendría relación con el horizonte Tiwanaku (Gisbert 1980; Ponce 1982; Kolata 1993). Ponce lo ubica en el período de la expansión Tiwanaku V (724-1200 d.C.), lo cual habría permitido el desalojo de muchas deidades locales y su entronización (1982:179). Para Bouysse Cassagne, por un lado, Viracocha sería la emanación simbólica de cambios climáticos y, por otro, Tunupa por su recorrido collavino representa el mito de apertura del desaguadero, que se realiza a partir de la fase final de la subida de las aguas (-250), hacia el fin de Pucara y principios de Tiwanaku (1988:82).

En cuanto a su dispersión geográfica, el mito plantea un recorrido que considera gran parte de la región andina (Nota 4).

Para Guirault:

"Este ser mítico habría sido un profeta, o un predicador, surgido de las aguas del lago Titicaca. Durante numerosos años, recorrió la mayor parte del actual territorio boliviano, para anunciar la paz entre las diferentes facciones y predicar una nueva religión. Finalmente, capturado por sus enemigos, fue colocado en una barca de totora lanzada al lago Titicaca donde desapareció para siempre; antes, como señal de su travesía, dejó una cruz en los alrededores de Carabuco, pequeño pueblo ribereño. Hoy en día, se conserva un pedazo de esta cruz como reliquia en la iglesia de este pueblo" (Girault 1988:58).

Bandelier menciona una tradición entre los indios del pueblo aymara de Carabuco: Según los relatos nuestro señor Jesucristo habría llevado una gran cruz hasta la cima de un cerro. Al llegar los españoles la trataron de hundir en un lago sin conseguirlo, considerado milagro los españoles la sacan del lago y la colocan en Carabuco en una capilla que don Alonso Ramírez Segura, entonces obispo del Cuzco, había construido allí (1996:370)

Los diferentes relatos de la martirización de Tunupa llegan al extremo de asimilarlo casi totalmente con Jesucristo en el tránsito de su pasión, muerte y resurrección, como lo refleja una misiva jesuita del siglo XVI que se refiere a la historia de Tuñupa, hijo de Pucica'ka:

"Dicen más, que viendo sus obras y maravillas los demás señores principales de la tierra...trataron de darle muerte"

"...y hecha una cruz le enclabaron en ella y luego ataron la cruz a una balca y la hecharon en esta laguna"

"...y que cuando le crucificaron, le decían grandes afrentas de que era un burlador y engañador de maravillas fingidas y que él lo pagaría todo junto"

"La demás gente que le quería bien veía aquella crueldad, lo sentía grandemente, derramando muchas lágrimas de dolor y los mismos cerros y piedras se movían  dándose las unas contra las tras, de sentimiento, por ver padecer a su criador y hacedor"

"Murió en la laguna y después de unos días resucitó y muy enojado de lo que hacían con él sus enemigos, los prendió y castigó rigurosamente..." (Nota 5)

Santa Cruz Pachacuti Yamqui, nos habla de un hombre vestido de blanco con largas barbas (Tunupa, Tonapa y Ttonapa) "Este hombre andaba predicando, llegó a los Andes de Caravaya y allí hizo una cruz muy grande y la cargó sobre sus espaldas, hasta que la plantó sobre la cima de Carabuco, donde les predicó en alta voz derramando lágrimas" (1996 [1613]:370). Tunupa es apresado junto a la laguna grande de Carapuco, un mancebo entra donde Tunupa está preso lo salva y con una manta en lugar de balsa lo lleva por la laguna. Después de su escapada de Carabuco Tonapa pasa algún tiempo en una peña llamada Titikaka, luego va por el Tiquina a Tiwanaku donde transforma en piedras a indios que no quieren escucharle. Desciende después al Chakamarka (Desaguadero) hacia el océano, y se cree que pasó por el Chinchasuyos. Cambia ídolos en camino del Kusko a Jauja y, finalmente, deja vestigios en piedra cerca de Pachacamac (Pachacuti 1993 [1613]:380).

Bandelier, por su parte, nos remite a las relaciones de Polo de Ondegrado (1550-1575), que respecto a los viajes de Tunupa menciona que sale del Brasil, va de ahí a través del sur de Bolivia donde se encuentran las huellas de su paso, y le hacen peregrinar por gran parte de la América Meridional. Menciona que Calancha atribuye la muerte de Taapac (Tunupa) a los indios de las orillas del Titikaka, donde dice, el cuerpo fue colocado en una balsa:

"y las tranquilas aguas haciendo las veces de remo, los céfiros sirviendo de pilotos, el cuerpo navegó con tal velocidad que quedaron absortos y poseídos de temor que ellos mismos lo habían matado sin piedad... la balsa llegó a la playa de Chachamarka donde está el Desaguadero, la misma balsa abrió por tierra formando el Desaguadero, el santo fue hasta el pueblo de Aullagas y el Titikaka en dirección de la costa de Arica y Chile” (Bandelier 1996:385).

Algo similar refiere Ramos Gavilán (citado por Ponce 1982:173-175), lo citamos desde que Tunupa llega navegando hasta Aullagas:

" y sobre ellas fue nauegando hasta los Aullagas; donde como arriba queda dicho, se hunden las aguas por las entrañas de la tierra, y allí, se dize, quedó el Santo cuerpo, y que cada año en vna de las Pascuas, o por aquel tiempo, se veían alli vna muy fresca, y verde Palma: aunque otros afirman, se vé esta Palma en vna isleta, que el desaguadero haze vezina a la costa de Chile sola, y sin que la acompañe otro arbol alguno" (Ponce 1982:175)

Tiempo y espacio de la imagen: La deidad frontal con báculos en el extremo norte de Chile

Sabemos, a través de la literatura,  que la imagen de la "deidad con Báculos" ya sea independientemente, o participando de un tema iconográfico mayor, constituyó parte de la ideología de los estados Wari y Tiwanaku (Cook 1994; Isbell 1983); sabemos también que ha sido representada en el arte rupestre del río Loa (Berenguer et al. 1985). Si consideramos nuestra propuesta de su aparición en el desierto de Tarapacá, se constituye así un eje de dispersión bastante amplio.

Para identificar esta imagen en los valles occidentales del norte de Chile, tendremos en cuenta las siguientes premisas:

En el desierto tarapaqueño, o pampa del Tamarugal (Prov. de Iquique, 1ª Región, Chile), existen representaciones de arte rupestre tanto en técnica de tallado en piedra (petroglifos) como de raspado en laderas de cerros (geoglifos), que denotan la presencia de una imagen que bien puede corresponder una interpretación de la Deidad Frontal con Báculos.

En la quebrada de Aroma, el sitio de petroglifos Ariquilda 1 (Figura 4) (Reinhard 1983; Cané 1985; Briones et al. 1993; Espinosa 1996), con más de 3500 grabados, presenta como una de las figuras antropomorfas más representativas un conjunto de personaje de rostro irradiado, brazos en V, en ocasiones con faldellín y/o báculos en las manos, que han sido identificados con la figura de la Deidad Frontal con Báculos de Tiwanaku (Figura 5) (Chacama MS). Unos 30 kms al sur del sitio Ariquilda, se encuentra en medio del desierto un cerro isla conocido como Unita (Iensen 1971; Reinhard 1983; Cane 1985; Bittman 1985; Briones et.al. 1993), el cual presenta una figura semejante al personaje tipo de Ariquilda 1 (Figura 6) con la notable diferencia que el personaje de Unita tiene una magnitud de 100 m. de largo.

Según los atributos presentes en las imágenes de Ariquilda 1 y Cerro Unita y aquellos descritos para la figura de la Divinidad Frontal con Báculos, podemos darnos cuentas de la gran cantidad de atributos que comparten (Figura 7). Quizás  la mayor diferencia entre las imágenes tarapaqueñas y aquella del Titicaca sea la mutación de los báculos, atributo que define la presencia de esta deidad tanto en el área Wari como en la cuenca lacustre circuntitikaca.

No obstante dicha notable diferencia, otra lectura de las imágenes tarapaqueñas nos servirán para ratificar nuestra propuesta de que ambas corresponden a un mismo concepto.

El peregrinar de Tunupa hacia la costa: Historias indígenas

Los cronistas logran rehacer la ruta de Tunupa hasta que se pierde en la región de Aullagas, al sur del lago Poopó. Es claro que este peregrinar no termina allí, incluso  los cronista mencionan una posible relación con la costa de Chile. Historias indígenas regionales respecto al volcán Tunupa, situado a orillas del salar de Uyuni nos permite extender el itinerario de sus viajes desde el altiplano boliviano hacia la frontera con Chile.

Ponce menciona un mito narrado por aymaras de la meseta:

"Celoso cierta vez el Illimani, rey de las montañas, de que un monte vecino, vasallo suyo, pero rebelde y osado, amenaza destronarle superándole en altura, se le queja e implora justicia. Coge Tunupa la honda y descabeza al temerario, el cual desde entonces se llama Mururata (descabezado). La cabeza del Mururata cae rebotando sobre el altiplano. Tunupa de un puntapié la hecha lejos. ¡Sarjama! (vete) le dice. Esa cabeza es el Sajama" (Ponce 1982:178).

Molina (1996), por otra parte, recogió una serie de leyendas que tienen al volcán Tunupa  como personaje central.  Estas versiones fueron recogidas en las zonas de Quillacas y Pampa Aullagas, Salinas de Garci Mendoza y Challapata, Huari y Sevaruyo.

Según estas leyendas se dice que un día el viejo Asanaques se casó con una mujer llamada Tunupa y tuvieron varios hijos. El Asanaques era un viejo con barba blanca y el principal Mallku de la región. La Tunupa era una bella y joven mujer que llevaba doce polleras de muchos colores y doce enaguas. El viejo Asanaques era muy celosos de la bella Tunupa acasionádole muchos sufrimientos. Un día, tanto sufrir, la joven Tunupa decidió irse hacia la costa. En esa ocasión la Tunupa y el Asanaque tuvieron una riña en la que el Asanaque comenzó a castigarla. La Tunupa pidió auxilio y salió en defensa de su hermana, Chullasi, que se encontraba al otro lado del lago cerca a Orinoca. Chullasi, para defender a su hermana Tunupa lanzó una piedra, con una honda, a la cabeza del Ausanaques, hiriendo al Mallku para siempre. Es por esa razón que el mallku se encuentra inclinado hacia donde sale el sol y la piedra que le hirió se encuentra aún en la pampa cerca al camino, que llaman PacoKahua. Mientras el Asanaques estaba herido, la Tunupa aprovechó para marcharse, dejando atrás a sus hijos Wilacollo, Huatascollo, Huari y Sevaruyo (Cerro Gordo) (cerros menores que se encuentran al sur del lago Poopó).

Iniciando su camino hacia la costa, la Tunupa orinó en las pampas de Aguas Calientes, donde hoy existen brotes de aguas termales, consideradas saludables. Luego de transitar por las pampas de Condo, la Tunupa decidió descansar en la localidad de Quillacas, donde se construyó un fogón para cocinar, formando así los cerros de Santa Bárbara y San Juan Mallku, donde luego se ubicaría el actual pueblo de Qillacas.

Al día siguiente, se dirigió rumbo al oeste, para cruzar el río Marqués, la Tunupa dejó una de sus abarcas, en el lugar hoy conocido por una pequeña loma denominada Sato. Al otro lado del río decidió descansar  dejando rastros de reposos en los contornos del cerro Pedro Santos Willka, lugar de fundación del pueblo y ayllu de Pampa Aullagas.

Rumbo al sur, cerca de Tambillo, la Tunupa excavó la tierra para construir una Tiwaraña de piedra para preparar la quinoa. Continuando su trayectoria hacia el sur, en una localidad llamada Jayu Cota, excavó nuevamente la tierra para luego verter su leche y dejarle a su hijo menor que la seguía. Más adelante dejó en su camino a un hijo enfermo con viruela, llamado Saalviano, nombre de un cerro que tiene muchos huecos en su superficie.

Siguió camino hasta una gran planicie donde se perdía de vista el Asanaques y donde dicen que la Tunupa vertió grandes cantidades de leche para alimentar a sus hijos. En esta zona, conocida desde entonces como el Salar de Uyuni (o Aullagas) se encontró con dos jóvenes muy guapos, el Cora Cora y el Achacollo o cerro Grande, con los que entabló una buena amistad. Ellos la convencieron que se quedase por esos lugares antes de seguir rumbo a la costa.

Muy pronto los jóvenes se enamoraron de la bella Tunupa. y comenzaron a pelearse por su amor. Con un hondazo, el Cora Cora hirió el corazón del Achacollo, por lo que desangró mucho. Por su parte, el cerro Achacollo también le lanzó un hondazo al Cora Cora, hiriéndolo en la vejiga y habriéndole muchos huecos. Así ambos jóvenes pretendientes murieron por el amor de la Tunupa y desde entonces la Tunupa se quedó y permaneció para siempre en esta región de los Aullagas (Molina 1996:405-408).

El autor menciona que la trayectoria de la Tunupa sugiere un recorrido civilizador en toda la región, ya que crea nuevos asentamientos poblacionales que recuerdan la disposición geográfica de la confederación de varios grupos étnicos conformados fundamentalmente por urus y aymaras. Este proceso civilizador se refleja en la domesticación de hechos cotidianos. La construcción del fogón, introducción de alimentos preparados; la abarca suelta, manufactura de la vestimenta a partir de economía pastoril; construcción de la Tiwaraña, explotación agrícola sedentaria, etc. (Molina 1996:409).

Relatos indígenas similares, en que dos mallkus se enfrentan por el amor de una bella mujer (cerro) son parte de la tradición oral en la zona de Sajama, Bolivia y en el altiplano chileno. En ellos se enfrentan el cerro Sajama con el Sabaya por el amor ya sea de Mama Illimani, o de Mama Guanapa, cerro cercano al pueblo de Cariquima.

La historia del Sajama y el Illimani, contada según Francisco Chambi, oriundo de Sajama, es la siguiente: Enamorados por la Mama Illimani, el Tata Sabaya y el Doctor Sajama, comenzaron una riña, por saber quién era más alto. El Tata Sabaya mandó al Sajama unos saltanejos (ctnomis) para que cavaran la base del cerro. El Tata Sabaya tuvo la suerte de una gran nevazón que cubriéndolo a él, cubrió además a los saltanejos que se murieron. Tata Sabaya, entonces, manda un hondazo que llega a los pies del Sajama. Hasta el momento hay piedras alrededor del cerro, llamadas Achacala (piedra grande). De la misma forma, Sajama tira un hondazo justo en la boca del Sabaya, por eso hoy aún se puede ver atrás del Sabaya hay una serie de cerritos pequeños que son la sangre escupida por el Tata Sabaya (Nota 6).

Recapitulemos. Hasta este punto, gracias a una hermenéutica de la información entregada por los cronistas del siglo XVI y XVII, siguiendo los relatos indígenas de poblaciones del sector del lago Poopó y del altiplano en la frontera de Chile y Bolivia, más relaciones que nos sugiere la toponimia de la región, podemos vincular al desierto tarapaqueño en la ruta mítica que Tunupa, deidad aymara, sigue desde el lago Titikaka a la costa del norte de Chile.

¿En qué lugar o tiempo Tunupa se confunde con Tarapaca?, hasta ahora hemos sostenido la existencia de una relación entre la iconografía del personaje de los báculos y Tunupa, pero hay una relación, sino muy clara, muy evidente entre Tunupa y Tarapaca o Taguapaca, Tawapaca, Taguapica, Tuapaca, Tarapacac o Taapac, según el cronista de turno.

Para Santa Cruz Pachacuti son el mismo personaje, eso se desprende de ciertas referencias en que los menciona y los confunde como un solo ser: "Por eso, te ruego que no me olvides, señor que al pasar me hiciste rey del Cuzco, Tarapaca, Ttonapa" (Pachacuti 1993 [1613]:142), y también, más adelante: "Ustedes malditos, son los que Thunupa Tarapaca, al que llaman criador de Viracocha creador del mundo aborreció" (Pachacuti 1993 [1613]:145) y en otras ocasiones más. Calancha, en cambio los presenta como dos hijos de Viracocha, sin embargo menciona el mito de Tunupa como el mito de Taapac (en Ponce 1982:178). Ponce, también hace una cita de Sarmiento de Gamboa respecto al castigo de Tawapaka, que demuestra lo mismo:

"Es esta laguna frontera de Chucuyto, pueblo del Collao, cincuenta y siete leguas del Cuzco al sur. Y como Viracocha mandase algunas cosas a sus criados, el Taguapaca fue inobediente a los mandamientos de Viracocha. El cual, por esto indignado cotra Taguapaca, mandó a los otros dos que lo tomasen; y atado de pies y manos, lo hecharon en una balsa en la laguna, y así fue hecho. E yendo Taguapaca blasfemando del Viracocha o por lo que en él hacía, y amenazando que él volvería a tomar venganza dél, fue llevado del agua por el desaguadero de la mesma laguna, adonde no fue visto más por muchos tiempos. Y esto hecho, Viracocha fabricó en aquel lugar una solemne guaca para adoratorio, en señal de lo que allí había hecho y criado" (Ponce 1982:241).

Es probable que se trate de dos seres míticos, pero de atributos y funciones tan similares que fueron confundidos por los cronistas. Un elemento que pudo aportar a esta confusión son las significaciones análogas de los nombres de las deidades. Tawapaca, puede interpretarse en quechua como tawa, cuatro y paca, algo oculto, disimulado. Así  Aliaga (1987), quien revisa tres diccionarios quechuas, interpreta la función de Tarapaca como agente destructor "los cuatro elementos o misterios que pueden destruir la tierra",  Aunque a nosotros esta interpretación no nos satisface, resulta altamente interesante que tunupa en aymara también se puede interpretar como thunu, algo encubierto,  como el bulbo de una planta en la tierra (Siñane, comunicación personal) y pa, con relación a la tercera persona singular. Lo que de todas maneras nos resulta muy oscuro para interpretar y preferimos buscar la significación del vocablo tarapaca en aymara (Nota 7).

4. ANÁLISIS DEL MITO Y LA IMAGEN

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Atributos y funciones: Tarapaca y su espacio semántico

Hablando entonces, ahora, de Tarapaca, queremos precisar su presencia en la iconografía rupestre del norte de Chile. En esto nos puede ayudar un análisis del mito. Si hacemos caso a los cronistas y a las historias indígenas podemos construir un esquema  (Tabla 1) en que se resumen las características, atributos y espacio de acción de Tarapaca.

Tabla 1: Análisis del mito de Tarapaca.

VERSIÓN

CARACTERÍSTICAS

ATRIBUTOS

ESPACIO

Etnohistórica

Hacedor

(Masculino)

Brasil

 

Castigador

Barbas blancas

Paraguay

 

Predicador

Ropa blanca

Tucumán

 

Milagrero

Báculo

Cusco

 

Mesías

Cruz

Jauja

 

Profeta

Sandalias

Pachacamac

 

Mártir

Balsa de totora

Lago Titicaca

 

Rebelde

 

Carabuco

 

Viajero

 

Desaguadero

     

Lago Poopó

     

(Hacia la costa de Chile...)

Etnográfica

Civilizador

(Femenino)

Aguas Calientes

 

Peleador

Cerro o volcán

Pampas de Condo

 

Viajero

Bella

Qillacas

   

Joven

Río Marquez

   

Ropas y enaguas de colores

Pampa Aullagas

     

Jayu Cota

     

Salar de Uyuni

     

(Hacia la costa de Chile...)

Debemos considerar,  para ajustar aún mejor  este cuadro, que la crítica de las fuentes etnohistóricas  nos permiten delimitar características más específicas para el mito de Tarapaca. Urbano (1988), por ejemplo, se niega a aceptar aquellos aspectos de las acciones de estas deidades que se asimilan a funciones relacionadas con la actividad cristiana evangélica. Así el Tarapaca hacedor, predicador, milagrero, Mesías, profeta, mártir, es un personaje construido por los cronistas con criterios pastorales. Urbano, para estructurar el campo semántico en el que se mueve la divinidad, prefiere derivar la interpretación de sus funciones a una deformación fonética del vocablo aymara taparaco, que según el diccionario de Bertonio se refiere a un ser "revoltoso, travieso" y, también, "atrevido que no teme a nadie y riñe con todos", constituyendo estas características el espacio semántico básico de lo que él denomina "el ciclo de los Viracochas" (1988:204). Para determinar esta significación Urbano desecha (demasiado rápidamente) otra interpretación que deviene del análisis del vocablo aymara "paca" que según Bertonio (1612) correspondería a "un páxaro grande como Aguila, y una especie destas se llama cocotaapaca que es muy grande poco menor que un Buytre...". De una manera similar interpreta Mamani (1985) el vocablo paca como paka, ave de rapiña, y taapaca, como t'apaka, ave invernal. También, Tarapaca como Tarapaka, ave de rapiña posado en arbusto. Es nuestra opinión, que alguna característica del ave de rapiña correspondería en algún momento a los atributos de Tarapaca, como lo veremos más adelante.

Continuando el análisis, si a la Tabla 1 la contrastamos al proceso hermenéutico que realiza Urbano del mito de Viracocha, y, posteriormente, lo relacionamos con los relatos que existen sobre Tunupa en la zona boliviana del lago Poopó, más lo que nos sugiere el vocablo Tarapaca, obtenemos la Tabla 2, que nos permite acercarnos más a los verdaderas características, atributos y espacio de acción del personaje mítico:

Tabla 2. Atributos de Tunupa

CARACTERÍSTICAS

ATRIBUTOS

ESPACIO DE ACCIÓN

Burlador

Báculo

Gran parte de América

Peleador

Balsa de Totora

Lago Titicaca

Viajero

Honda

Desaguadero

Civilizador

parte de un ave

Carabuco

   

Lago Poopó

   

Salar de Uyuni

   

Frontera boliviana-chilena

   

Altiplano chileno

   

Costa norte de Chile

Sabemos, entonces, que Tarapaca es un personaje mítico, burlador, peleador; además un viajero civilizador. Estas características delimitan su espacio semántico como una divinidad peregrina. Esta voluntad itinerante nos parece  la esencia de la interpretación de su nombre. Según Dionisio Siñane, profesor de Aymara de La Paz (comunicación personal) el vocablo Tarapaca se puede entender en aymara como tara, algo que se expande, que sale y se dispersa como la corona de una flor y, paka, un águila.

Resumiendo, la Tabla 2 determina los atributos iconográficos básicos de peregrino de Tarapaca. Entre ellos se cuentan la balsa de totora, báculo y/u honda y alguna característica ornitomorfa correspondiente a su relación con paka, un ave carroñera. Su espacio de acción se presenta como una ruta que va desde el lago Titicaca hasta la costa del norte de Chile.

5. CONSTRUYENDO UNA IMAGEN

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Comparemos los atributos de Tarapaca con las imágenes que tenemos de la divinidad en el arte rupestre del norte de Chile:

La balsa

El diseño de balsas es de alta frecuencia en el repertorio gráfico del arte rupestre nortino, especialmente en los petroglifos del sitio Ariquilda 1. Por lo general, este tipo de figura se presenta en visión lateral, teniendo a bordo a un personaje antropomorfo de pie, que sostiene en sus manos un remo o bastón. Aunque no hemos podido determinar una vinculación iconográfica entre las imágenes antropomorfas con brazos en "V" y balsas, en ocasiones ambos diseños comparten un mismo panel.

Otro tipo de embarcación con forma de balsa, se detectó reiteradamente en el sitio Ariquilda 1. Esta figura se presenta, también, en visión lateral, pero es mucho más compleja que la anterior. El diseño de este tipo más definido, presenta una nave con casco en forma curva, una serie de elementos en la cubierta, entre los que parecen identificarse dos personajes con apéndice craneano en forma de cola sujetos a especies de cuerdas o maderos, parte de la estructura de la balsa. Con un poco de imaginación a este diseño lo hemos denominado "la balsa de Tunupa" (Figura 8).

Báculos y/u hondas

Las figuras antropomorfas portando báculos son una constante en el arte rupestre del norte de Chile, gran parte de estas representaciones son personajes de pie y posición frontal, portan tocados cefálicos o son de cabeza irradiada y mantienen sus brazos doblados en "V".  Por lo común poseen adornos internos en forma de cuadrados o rectángulos. Creemos que, consideradas en forma global, estas imágenes respetan el espacio semántico que se genera con los atributos de Tarapaca (Figura 9).

Relación de las imágenes rupestres con el ave

Hemos dicho anteriormente que en el proceso de desarrollo histórico de la imagen de la deidad central con báculos, la figura frontal de tiempo Pucara presentaba alas, siendo éstas, un elemento importante para determinar la evolución del diseño. También se ha mencionado la relación entre el vocablo Tarapaca con un ave carnicera. Aunque, un primer análisis de las propuestas imágenes de Tarapaca en el norte de Chile no parecen presentar relación formal con la imagen de algún ave, para nosotros esto correspondería a mutaciones iconográficas que los antecedentes iconográficos y etnohistóricos pueden ayudar a aclarar.

Un análisis iconográfico de los atributos de las imágenes de Ariquilda 1 y Cerro Unita nos ha permitido obtener una interesante lectura de dichas representaciones. Entre el conjunto de grabados de Ariquilda 1, se encuentra la representación de falcónidas, definidas éstas por su pico y una particular representación de alas, las cuales se realizan  a partir de dos trazos semi curvos que salen del cuerpo y una serie de trazos mas pequeños que “cuelgan perpendicularmente” de los primeros. Una de estas representaciones de falcónidas presenta la particularidad de llevar un un diseño geométrico en su pecho el cual consiste en una hilera vertical de cuatro rombos unidos por el vértice (Figura 10).

Dicho elemento es coincidente con el “pectoral” señalado para la figura antropomorfa de Ariquilda 1, ante lo cual, proponemos, que el faldellín “alado” que lleva esta figura es una síntesis de las alas del ave, produciéndose una relación “antropomorfo – ornitomorfo” a través de atributos compartidos. Como refuerzo a esta propuesta señalamos que en el mismo sitio de Ariquilda 1, existen algunas variantes de este personaje en las que la representación de alas se encuentra directamente en los brazos del personaje, trazadas en el mismo estilo que las alas de las falcónidas (Figura 11).

Una imagen de síntesis de la relación ser antropomorfo - ave la observamos en una litoescultura asociada estilísticamente a Pukara:

“(...) esta escultura representa un personaje mítico femenino con la espalda de un ave; el personaje lleva en cada mano un cetro. El cetro termina en cabeza de ave; falta la cabeza del otro cetro. Parece que originalmente tenía una especie de aureola con apéndices, pero desgraciadamente la aureola está totalmente destruida. La pieza no tiene procedencia pero es de estilo Pukara” (Rowe 1979:12, Lámina IX, figuras 15-19) (Figura 2).

La referida imagen de síntesis nos vincula inmediatamente a la imagen de la Deidad Frontal con Báculos dentro de su proceso de continuidad histórica, según lo plantea Cook (1994: lámina 53), pero también nos plantea la relación de esta imagen con un ave, situación que percibimos en las imágenes de Ariquilda a través de un seguimiento de atributos compartidos (Figura 12).

Así, la definición del diccionario de Bertonio de paca como "un páxaro grande como Aguila, y una especie deestas se llama cocotaapaca...", que para Urbano no tiene mucho sentido (aunque le sugiere tesoros simbólicos), para nosotros es muy orientador, creemos que Tarapaca es un ser mítico relacionado con la figura de ave, posiblemente en un momento pretiwanaku, y cuyo antecedente iconográfico sería la antigua figura frontal de Pucara. Esta hipótesis implicaría que el mito de Tarapaca, como nombre regional (o simple confusión) de Tunupa, no sólo se expande por una extensa zona geográfica, sino, también, por una extensa zona temporal.

Una última pista (respecto a los báculos o la honda)

Un atributo básico de la figura con báculos de la puerta del sol, son los cetros que porta en sus manos. Nosotros para relacionarla con las imágenes del norte de Chile,  podemos hacer dos lecturas interpretativas. Por un lado los báculos nos remiten al mito del bordón de Tunupa. Según el relato de Santa Cruz Pachacuti, Tunupa deja un fragmento de su bordón a su paso por la casa de Apo Tampo, este bordón sería el origen del Tupayauni de oro por el que se fundó divinamente la dinastía de los Incas, agrega que con el bordón Tunupa pretende conquistar el mundo

Por otro lado, y siguiendo la interpretación de Kolata (1993) de la figura de la puerta del sol, en que menciona que uno de los báculos representaría un propulsor de dardos y el otro una honda. Si nos remitimos a los antecedentes etnográficos observamos que una constante en el peregrinar de Tunupa o Tarapaca son las luchas que se dan en su nombre entre los mallkus de la región, donde las piedras lanzadas con la fuerza de la honda destruyen los cerros, llegando a modificar el paisaje.

Es bastante interesante en las historias indígenas la insistencia de relacionar a Tunupa con riñas entre cerros mallkus, incluso Pachacuti en su Relación lo menciona:

"Lo uno dizen que en un cerro muy alto llamado Cacha Pucara estaba o abía un ydolo en figura de muger, al qual dizen quel Tunapa tubo gran odio con el dicho ydolo. Y después le hechó fuego y se abracó el dicho cerro con el dicho ydolo rrebentándoles y derretiéndoles como una cera el dicho cerro, que hasta el día de oy ay señales de aquel milagro espantable jamás oydo en el mundo" (Pachacuti 1993 [1613]:190).

Recordemos, además la interpretación que hace Urbano del nombre Tarapaca como una deformación fonética del vocablo aymara Taparako, que según el diccionario de Bertonio se refiere a un ser "reboltosos, travieso" y, también, "atrevido que no teme a nadie, y riñe con todos" (Bertonio 1612). Así la función de Tarapaca como personaje mítico vinculado a constantes riñas nos permite seguirle la pista en su peregrinaje hasta la costa del norte de Chile.  

6. CONCLUSIÓN: RUTAS EN EL DESIERTO DE TARAPACÁ, LA RUTA DE TARAPACA

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En esto del peregrinaje de Tarapaca, nuestro trabajo sigue relaciones toponímicas. Cerca del volcán Sajama, ya en territorio chileno, se encuentra el volcán Taapaca. Este volcán se asienta en el borde mismo de la cornisa que deslinda la zona alta, de la planicie en que discurren los valles occidentales. Desde esa envidiable posición mallku Taapaca puede ver, tanto las grandes montañas del altiplano, como el mar. Taapaca es un volcán sagrado, corresponde a un santuario inca de altura (Reinhard, comunicación personal). Más al sur, casi al llegar a la costa existe el pueblo de Tarapacá. Esta zona del norte de Chile es conocida como Región de Tarapacá, pero lo más importante para nuestro estudio, esta zona es conocida en la arqueología por la importante presencia de arte rupestre que en forma de geoglifos, petroglifos y, en menor medida pictografías, se presentan como una verdadera red de arte gráfico indígena en el desierto.

Para  esta zona el clásico trabajo de Nuñez (1976) vincula los geoglifos con una serie de rutas de tráfico de caravanas que unen la costa con las tierras altas, planteando que estas rutas responden a un patrón de intercambio-colonizador con función socio-política en que la expansión Tiwanaku tiene importancia.

Actuales trabajos sobre el arte rupestre del norte de Chile, insisten en vincularlo a rutas caravaneras en un transecto sierra-costa. Un elemento iconográfico que ha servido para determinar estas rutas es el rombo escalonado, que según Briones y Chacama (1995), hacen que las rutas se remonten a lo menos al Horizonte Medio, como elemento iconográfico emblemático de Tiwanaku. Podemos sumar también la figura de Tarapaca, presente en Cerro Unita y los petroglifos de Ariquilda 1, imágenes todas éstas, pertenecientes a un repertorio mítico, que funciona a manera de marca de identidad en la apropiación de espacios territoriales en un plano de acción simbólica (Figura 13).

Estamos, ahora, en condiciones de mapear la ruta seguida por Tarapaca, desde esos viajes oscuros por los actuales Brasil y Argentina que nos habla Polo de Ondergardo. Su bien documentado peregrinar por la zona del lago Titicaca, donde será investido por los cronistas como apóstol y como Jesucristo mismo, predicando y conquistando tierras con su bordón. Su travesía en balsa  a través del desaguadero resultado del castigo de Viracocha. Sus riñas a hondazo limpio y su labor civilizadora en la zona del lago Poopó, el salar de Uyuni y la frontera chileno-boliviana. Sus evidencias como mallku sagrado que mira al mar en la zona norte de Chile y, finalmente, su llegada marcada en las piedras y cerros del desierto de Tarapacá (debíamos decir el desierto de Tarapaca, sin acentuar la última sílaba). Así Cerro Unita, con su gran imagen grabada, debió ser Mallku Tarapaca, para prestar luego su nombre al pueblo de Tarapacá y a toda la región.

El personaje de Cerro Unita y de los petroglifos de Ariquilda correspondería a la representación gráfica de una divinidad mítica andina, de probable origen Pucara y/o Tiwanaku. Simboliza la incorporación del desierto tarapaqueño a un orden ideológico amplio, un orden no sólo económico o político, pero también mítico, fundacional. Tarapaca en su peregrinaje hacia la costa tiene un mandato civilizador, debe ordenar el mundo, aunque en su camino provoque más de una riña importante, tensión que al fin y al cabo permiten el equilibrio de la sociedad de los humanos y, al parecer, también de las divinidades.

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